Cuando la memoria se subcontrata y el poder se lanza al espacio
Desde Salamanca, donde la piedra aún recuerda lo que la nube ya ha olvidado, este capítulo analiza una semana en la que la inteligencia artificial deja de ser herramienta para convertirse en infraestructura de poder. Cohetes, satélites, educación, trabajo y vigilancia se cruzan en un escenario donde el ser humano pasa de sujeto a recurso auxiliar.
No es distopía. Es agenda.
Qué contamos en este capítulo
- El conglomerado imposible de Elon Musk
La fusión de SpaceX y xAI como síntoma de algo mayor: infraestructura física, datos, conectividad global y modelos de IA concentrados en un solo actor privado. El “Dios en Órbita” ya no gobierna países, gobierna capas del mundo. - Platón tenía razón (otra vez)
De la escritura al algoritmo: cómo externalizar la memoria nos ha llevado a externalizar el pensamiento. Si pensar molesta, mejor delegarlo en la nube. - Prohibir redes no es educar
El debate sobre vetar redes sociales a menores sin alfabetización digital. Más control técnico, menos criterio humano. Vigilancia para evitar tecnología. El clásico. - El fin del software tal y como lo conocíamos
El modelo SaaS se resquebraja: si la IA puede generar software bajo demanda, el código deja de tener valor… y con él, muchos empleos cualificados. - La guerra OpenAI vs Anthropic
Modelos cada vez más potentes, lanzados con minutos de diferencia. La carrera no es por la innovación, es por el control. La munición: nuestro trabajo. - La IA que alquila humanos
Agentes autónomos que contratan personas para tareas físicas mediante plataformas de microtrabajo y criptomonedas. El jefe ya no es humano. Solo optimiza. - Palantir y la fe en la vigilancia
Alex Karp responde a las protestas con teología tecnológica: la omnisciencia como garantía moral. No venden software. Venden certeza.
Artículos de Referencia
https://theconversation.com/la-ia-nos-obliga-a-cambiar-la-ensenanza-del-derecho-272779