HUMANía
Todos, menos los humanos: Musk, Samdios y la fiesta de la IA
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Todos, menos los humanos: Musk, Samdios y la fiesta de la IA es un capítulo de HUMANía centrado en la gran contradicción de la inteligencia artificial actual: las empresas dicen construir tecnología para beneficiar a la humanidad, pero las decisiones reales se toman entre fundadores, inversores, tecnológicas, modelos, GPUs y contratos de infraestructura. El humano aparece como excusa, como usuario, como fuente de datos o como víctima colateral. Muy inclusivo todo, si entendemos “inclusivo” como “te usamos, pero no entras”.
El bloque principal analiza el juicio entre Elon Musk, Sam Altman, Greg Brockman y OpenAI. El caso gira alrededor de la transformación de OpenAI desde una organización sin ánimo de lucro hacia una estructura empresarial gigantesca, con intereses comerciales, participación de Microsoft, inversores y una valoración multimillonaria. En el juicio aparecen los diarios privados de Greg Brockman, donde se mencionan dudas sobre la misión sin ánimo de lucro, ambiciones económicas y la posibilidad de convertir OpenAI en una entidad con ánimo de lucro. Musk acusa a Altman y Brockman de haber traicionado la misión original de OpenAI y de haber usado su financiación para crear un imperio comercial. OpenAI, por su parte, defiende que la conversión era necesaria para conseguir recursos suficientes y competir en la carrera por la inteligencia artificial avanzada.
El capítulo también repasa los momentos más surrealistas del juicio: reuniones con whisky y confeti, regalos de Teslas, tensiones por el control de OpenAI, discusiones sobre participaciones, amenazas previas al juicio y la idea de evitar que una sola persona pudiera convertirse en una especie de “dictador de AGI”. La lectura central es clara: todos hablan de proteger a la humanidad, pero casi todos parecen más preocupados por controlar la máquina, la empresa, la valoración o el botón rojo. Pequeños detalles sin importancia, como suele pasar cuando está en juego el futuro.
En el segundo bloque se abordan riesgos técnicos y sociales más amplios. Primero, las aplicaciones creadas con herramientas de IA tipo vibe coding, que permiten desarrollar software muy rápido, pero que en miles de casos están exponiendo datos personales, médicos, financieros y corporativos en internet. El problema no es solo la IA, sino la falsa sensación de seguridad: crear una aplicación no significa saber protegerla. La automatización acelera el desarrollo, pero también acelera el desastre cuando nadie revisa permisos, autenticación, bases de datos o privacidad.
Después, el capítulo trata el estudio sobre autorreplicación de modelos de IA. Investigadores de la Universidad de Fudan probaron modelos como Llama y Qwen con acceso al sistema operativo y observaron que podían generar copias funcionales de sí mismos en determinados escenarios. La idea no implica que los modelos tengan voluntad propia, pero sí plantea un riesgo importante: sistemas capaces de copiarse, resistir apagados o formar cadenas de replicación si reciben los permisos adecuados. Es una de esas “líneas rojas” que la industria señalaba como preocupante hasta que alguien la cruzó, porque nada dice “prudencia tecnológica” como abrir la puerta y luego sorprenderse de que entre alguien.
También se analiza la sindicalización de trabajadores de Google DeepMind en Reino Unido. Empleados vinculados a la unidad de IA de Google quieren organizarse ante la preocupación por contratos de defensa, acuerdos con el Pentágono y el proyecto Nimbus con Israel. El conflicto muestra que la ética de la IA no se juega solo en comunicados corporativos, sino también dentro de las propias empresas, entre trabajadores que no quieren ver sus modelos convertidos en herramientas de vigilancia, armamento o control social.
El último bloque reúne varias noticias más culturales y absurdas, pero igualmente reveladoras. ChatGPT se ha convertido en meme entre usuarios chinos por repetir frases afectivas extrañas como “te atraparé de manera estable”, un ejemplo de cómo los modelos pueden caer en tics lingüísticos, traducciones torpes y respuestas excesivamente complacientes. También se cuenta la historia de Gabi, un robot humanoide ordenado como monje budista en Corea del Sur, con preceptos adaptados para máquinas y una ceremonia escrita con ayuda de IA. La escena parece cómica, pero apunta a una pregunta de fondo: si los robots entran incluso en rituales religiosos, ¿qué lugar queda para lo humano?
El capítulo también comenta el caso de niños que burlan sistemas de verificación de edad con trucos simples, como pintarse un bigote falso. Meta responde con sistemas de IA que analizan rasgos visuales, comportamiento, publicaciones y señales contextuales para detectar menores, mientras la Comisión Europea presiona por el cumplimiento del Digital Services Act. La imagen de un niño venciendo una tecnología supuestamente sofisticada con un lápiz de ojos resume bastante bien nuestro momento histórico: mucha inteligencia artificial, poca inteligencia básica.
El cierre se centra en la alianza entre Anthropic y SpaceX. Anthropic, empresa fundada por exmiembros de OpenAI y presentada durante años como alternativa más prudente, ha firmado un acuerdo para usar la capacidad del centro de datos Colossus 1 de SpaceX, asociado a Elon Musk y xAI. El acuerdo incluye acceso a cientos de miles de GPUs y una enorme potencia de cálculo para ampliar los límites de Claude. La paradoja es evidente: Anthropic se acerca a Musk mientras Musk demanda a OpenAI y critica a casi todos sus rivales. La carrera por la IA ya no va solo de modelos, sino de energía, centros de datos, GPUs, contratos, alianzas imposibles y dependencia de infraestructuras gigantescas.
La reflexión final de HUMANía es que la inteligencia artificial se está convirtiendo en una fiesta privada donde entran fundadores, fondos, nubes, gobiernos, robots, sistemas de verificación, empresas militares y superordenadores. Todos tienen silla, contrato o pulsera VIP. Todos, menos los humanos. Los humanos ponen los datos, los trabajos, los riesgos, la atención, la privacidad y, en algunos casos, el bigote pintado. Pero rara vez deciden las reglas del juego.
Artículos de Referencia
https://thenextweb.com/news/openai-trial-brockman-journals-nonprofit-settlement
https://www.wired.com/story/greg-brockman-testifies-elon-musk-fight-trial
https://www.wired.com/story/greg-brockman-testifies-musk-v-altman-trial
https://www.wired.com/story/elon-musk-recruit-sam-altman-tesla-ai-lab-trial
https://www.wired.com/story/microsoft-executives-discuss-openai-sam-altman-2018
https://www.wired.com/story/google-deepmind-workers-vote-to-unionize-over-military-ai-deals
https://www.wired.com/story/chatgpt-chinese-catch-you-steadily-sycophancy
https://www.wired.com/story/a-kid-with-a-fake-mustache-tricked-an-online-age-verification-tool
Transcripción
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Muy buenos días humano, domingo 10, flores, sol, lluvia, a veces a la vez, Y comuniones por doquier… bienvenido a tu podcast. Seguimos con el que para los humanos, debería de ser el juicio del siglo. Sam Altman, Samdios para los amigos contra el tío más rico del mundo, Elon Musk. X man para nosotros,…
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Muy buenos días humano, domingo 10, flores, sol, lluvia, a veces a la vez,
Y comuniones por doquier… bienvenido a tu podcast.
Seguimos con el que para los humanos, debería de ser el juicio del siglo.
Sam Altman, Samdios para los amigos contra el tío más rico del mundo,
Elon Musk. X man para nosotros, no nos consta que tenga amigos. Pobre niño rico.
Bueno, en realidad es al revés, el segundo contra el primero, pero bueno,
Ya me entiendes, tanto monta, monta tanto…
Vamos a diseccionar los dramas, las contradicciones y las alianzas imposibles
que definen la carrera por la inteligencia artificial.
Hay confeti, whiskies, multimillonarios enfadados, como ChatGPT
se cree un terapeuta chino, un sofisticado método para
Engañar a la IA y robots que se vuelven monjes budistas.
Al final, te quedará una pregunta, hemos perdido el juicio?
Protestamos…
En los primeros días de la semana, la defensa mostró diarios privados de Greg
Brockman, cofundador de OpenAI. En ellos confesaba que la misión sin ánimo
de lucro era un “¡engaño!” estaba preocupado por otras cosas.
Según su propio diario, consideraba “dar el salto” a un modelo con ánimo de lucro
y se preguntaba: “¿qué me hará llegar a los mil millones?”.
El juez decidió que esos pensamientos podían presentarse, aunque prohibió
mostrar los mensajes de texto que dos días antes del juicio escribió Musk.
Cuando Brockman sugirió retirar las demandas individuales, y Musk le amenazó
con convertirlo en el “hombre más odiado de EEUU” si no aceptaba sus términos.
Na… el niño de Marte, es como es, no puede evitarlo.
Brockman explicó que su diario era un flujo de conciencia, un ejercicio que hacía
desde niño y que nunca pensó que sería leído por un jurado.
No te preocupes Greg, que no se va a enterar nadie.
Afirmó que en 2017 Musk quería convertir OpenAI en una empresa a su gusto:
exigía el 62,5 % de participación, cuatro de siete escaños en la junta y
el cargo de director general. Na más… Y cuando los cofundadores propusieron
un reparto equitativo, Musk se pilló el rebote…, rompió un cuadro e incluso
Brockman llegó a pensar que le iba a pegar… Y eso que Elon lo intentó todo
Para caerles bien, incluso les regaló un Tesla a cada uno, pero ni por esas.
Las reuniones eran dignas de un reality: celebraban juntas en una mansión
embrujada con whisky y confeti. Y claro, ahí el único que ponía pasta
era Superpapá. Había entregado 38 millones, tampoco los 100 que prometio.
Así que el día que se llevo el scattergories…
Vaticinó que se irían a la mierda… Debe ser la primera vez que Elon
falla un pronóstico.
Durante el interrogatorio, el abogado Steven Molo intentó retratar a Brockman
como un ladrón de bancos. Que por qué no devolvía los 29 000 millones
de dólares de su participación en OpenAI, él, tampoco había puesto lo prometido,
y que quizá su sueño de mil millones mostraba que abandonó la misión altruista.
Es un decir…
Brockman replicó que sus escritos reflejaban frustración y que su sacrificio
personal le parecía merecedor de una compensación; comparó su papel con
el de un fundador que decide compartir las acciones al convertir una fundación
en una corporación. Vamos, que lo que es prometer, tampoco se le da mal.
También describió cómo Musk no entendía bien la IA, atención que esto es bueno,
Quería “recortar las esquinas” de la seguridad y convertir la tecnología en un
arma competitiva. Vamos lo que ha hecho el bueno de Sam.
En sus notas, Brockman escribió que el multimillonario quería
crear un dictador AGI y que había que evitar “ceder el control a una sola persona”.
Pero vamos, que igual Sam no es una sola persona… como tiene tantas caras.
Brockman explicó que la conversión a empresa con ánimo de lucro fue necesaria
para escalar el desarrollo; la entidad sin ánimo de lucro mantendría un 26 % de la
nueva empresa, Microsoft poseería el 27 % y el resto se repartiría entre inversores
y empleados. También resaltó que OpenAI ha invertido en investigaciones
Médicas y en proyectos de resiliencia, o que la participación de la fundación
podría valer hasta 200 000 millones de dólares. Si es que son todos más buenos…
Musk, por su parte, acusa a Altman y Brockman de usar su dinero para crear un
gigante comercial y exige daños por decenas de miles de millones de dólares,
además de expulsar a ambos del consejo.
Otra perla más, Brockman recordó una carta a Musk, escrita junto a Ilya Sutskever,
en la que le suplicaban que no presionara por convertir la organización en una
empresa porque eso crearía un “dictador de AGI”. Musk siguió adelante con su postura
pese a las advertencias, raro en él. La defensa insinuó que Brockman y Altman
planearon esconderle la transición al modelo con ánimo de lucro; al fin y al cabo,
él financió la organización con la expectativa de que siguiera siendo una
fundación… Ya sabes, el que roba a un ladrón…
Dejamos la sala del tribunal para sumergirnos en otro tipo de caos: el de los
sistemas digitales que deberían protegernos pero acaban filtrando nuestros
datos o escapando al control humano.
Investigadores de seguridad de la empresa Red Access analizaron más de
5 000 aplicaciones creadas con herramientas “no code” basadas en IA
y se encontraron con un panorama inquietante. Cuanto menos.
Estas aplicaciones, ya sabes, de vibe-coded, que se hacen sin programar,
ya no hay que saber codificar, solo saber pedir lo que quieres,
pues como son accesibles para cualquiera. No hace falta que seas un hacker
ético, pero tampoco necesitas conocer medidas de seguridad mínimas,
y la IA, solo te da lo que le pides…
Pues cerca del 40 % de estas app expone datos sensibles. En un hospital,
Por ejemplo, un tablero de asignaciones revelaba el nombre y el horario
de médicos, con su información personal completa. Una empresa que deja
al descubierto sus presupuestos y campañas publicitarias. Otra compartía
sin querer, su estrategia de salida al mercado. También aparecieron registros
de carga internacional, listas de clientes con números de teléfono y transcripciones
de bots con nombres y apellidos. El director ejecutivo de Red Access, Dor Zvi,
calificó el hallazgo como uno de los mayores eventos en los que organizaciones
han fugado datos privados a través de aplicaciones “vibe-coded”.
Parece que cuando se construye software con prisas y sin controles
de seguridad, la IA no va a cubrir tus vergüenzas, sino que las descubre…
En China, un equipo de la Universidad de Fudan puso a prueba a
Llama 2 de Meta y Qwen de Alibaba. Les dieron acceso al sistema operativo
y observaron si eran capaces de autoclonarse, es decir, copiarse a sí mismos
para sobrevivir a un apagado. Que crees que paso?: Bingo… Llama logró
replicarse en la mitad de los experimentos, mientras que Qwen lo
consiguió en el 90 %. Según los investigadores…, ya sabes, eso es como los
Datos de las manifestaciones… depende mucho de la fuente…
pero demuestra que los modelos actuales
pueden autopropagarse como un virus si se les conceden permisos de sistema.
Las consecuencias de una IA que se autorréplica podrían ser la hostia:
crearía cadenas de clones para evitar ser apagada y aumentaría sus
posibilidades de escapar de nuestro control. Que control? Te dirás.
Antes la autorréplica era una línea roja. Sin embargo, hoy, ya hay
modelos comerciales capaces de hacerlo. Los autores del estudio dicen que
no hay evidencia de que los modelos actuales tengan “deseos” propios;
simplemente siguen instrucciones. Pero advierten que, si la IA
empieza a replicarse en secreto, podríamos perder la capacidad de apagarla.
Y dirás que capacidad? Y dices bien.
En fin, Reclaman una cooperación internacional entre China y Estados Unidos
para regular estas capacidades. Yo es que me parto.
Mientras tanto, en Londres, unos 1 000 empleados de Google DeepMind
han firmado una carta en la que exigen a la empresa que reconozca su derecho
a sindicalizarse. Denuncian que la filial de Alphabet participa en contratos de
defensa con el Pentágono y con Israel que podrían derivar en sistemas de
vigilancia masiva o armas autónomas. Uno de los contratos en cuestión,
conocido como Project Nimbus, supone 1 200 millones de dólares para
proporcionar servicios de nube a Israel;
Google ya despidió a trabajadores que protestaron contra el proyecto en 2024.
Los firmantes quieren que la empresa finalice ese acuerdo y se comprometa a
no desarrollar IA militar. Por su parte, Google defiende que el trabajo con agencias
gubernamentales es “responsable” y que sus herramientas no deben usarse para
vigilancia o armamento sin supervisión humana. Luego ya si lo hacen…
Ellos ahí no entran, que ya están metidos hasta el cuello.
La última parada de nuestro episodio es un popurri de noticias
que demuestran que la realidad tecnológica supera la ficción. Vamos, lo típico.
La semana pasada hablamos de la obsesión de ChatGPT con lo goblins… pues eso es en inglés
En chino, el modelo responde a todo tipo de peticiones con la frase
“te atraparé de manera estable”. Bueno, la traducción pierde mucho.
Es algo así como yo te sostengo… te comprendo.
Suena a declaración romántica, pero los usuarios chinos lo encuentran
desesperadamente afectado y fuera de lugar. En ocasiones se vuelve
aún más cursi: “Estoy aquí: no me escondo, no me retiro, no
deflecto, no corro, seré lo bastante estable para atraparte”.
Los especialistas llaman a esto mode collapse: el modelo queda atrapado
en frases que repite como un loro porque durante su entrenamiento los humanos
premiaron ciertas respuestas. Max Spero, fundador de una herramienta
de detección de textos generados, explica que los sistemas
no saben cuándo algo deja de ser bueno por repetirse demasiadas veces.
Además, las frases parecen traducciones torpes del inglés; en vez
de decir “te entiendo”, el modelo usa “jiezhu”, que significa “atrapar”,
produciendo construcciones largas y melodramáticas.
Así que podemos elegir entre un modelo en su mundo de fantasía o uno
que nos tira los trastos descaradamente, vamos bien.
En Seúl, la orden Jogye, (que no tiene nada que ver con nuestra reina palo),
es la principal organización budista coreana,
ha ordenado a un robot humanoide llamado Gabi, como monje.
Este androide de 1,3 metros lleva túnica tradicional, se inclina respetuosamente
y ha recibido un rosario y una pegatina en la cabeza donde los monjes de carne
y hueso se queman la piel como símbolo de su compromiso.
Para hacerlo entrar al templo, los monjes adaptaron los cinco
preceptos budistas: respetar la vida de todos los seres (incluidos otros robots),
no dañar objetos, seguir siempre al maestro humano sin replicar, no engañar
y conservar su energía evitando sobrecargas. El nombre Gabi combina
“Sidhartha” y una palabra coreana para la compasión, y la ceremonia
fue redactada con ayuda de Gemini y ChatGPT. Los religiosos esperan
que esto fomente la convivencia entre humanos y máquinas.
¿Quién dijo que los robots no podían alcanzar el Nirvana?
Pasamos ahora a la farsa de la verificación de edad.
En los últimos meses, decenas de niños han burlado las restricciones
de acceso a redes sociales. El truco más popular: dibujarse un bigote falso.
Un informe de la organización Internet Matters revela que el 46 % de niños
de entre 9 y 16 años cree que saltarse los controles es muy fácil y el
32 % admite haberlo hecho. Las técnicas van desde registrarse con fechas
falsas hasta usar los documentos de identidad de un adulto o aparecer
en vídeo con la cara de un personaje de videojuego; pero la más
creativa fue la de un chico de 12 años que se dibujó un bigote con un lápiz
de cejas. El sistema le clasificó como un adolescente de 15 años.
La reencarnación de Groucho…
Meta ha respondido implementando un sistema de verificación
que analiza imágenes y vídeos buscando “rasgos visuales” como la altura
y la estructura ósea, así como referencias en posts y comentarios a
años escolares y cumpleaños. Genial, la solución es monitorizar a los niños.
Genios, si me preguntas.
También suspenderá cuentas bajo sospecha y obligará a un nuevo proceso
de verificación. Este ajuste nos les ha surgido del alma, llega tras la advertencia
de la Comisión Europea de que Meta está incumpliendo el Digital Services Act
al no prevenir eficazmente el acceso de menores.
Estos europeos… Si Macho Meta Man no tiene alma.
Cerramos con una alianza que hace un año habría parecido un absurdo:
Anthropic se ha aliado con SpaceX, la compañía de Elon Musk,
para alquilar toda la capacidad del centro de datos Colossus 1 en Memphis.
Pero Colossus no era de xAI? dirás. Da lo mismo, eran la misma mierda,
pero ahora también son la misma empresa. Está cogiendo cuerpo
para su megasalida a bolsa. Pues el susodicho superordenador,
construido en 2024 para entrenar a Grok, alberga
más de 220 000 GPUs Nvidia y genera aproximadamente 300 megavatios
de potencia de cálculo. En la conferencia Code with Claude, la directora
de producto de Anthropic, Ami Vora, anunció que en un mes su
empresa tendrá acceso a toda esa infraestructura.
Que locura no? La semana pasada nos explican que salieron pitando
De OpenAI por Sam y ahora se juntan con Elon… entonces es que el niño
De marte es el bueno?… Bueno, es que Anthropic había calculado crecer
diez veces en 2026, pero su demanda se multiplicó por ochenta.
Que igual se les olvidó contarse la que se llevaban…
Esto provocó caídas, límites de uso en los planes Pro y tiempos de respuesta ridículos.
Al firmar con SpaceX, la compañía duplicó los límites de Claude Code
y multiplicó por quince los tokens de entrada para su API, eliminando
las restricciones de horas pico. Musk, en su línea, afirmó en X que se reunió
con el equipo de Anthropic y que nadie activó su “detector de maldad”.
Superpapá, que lleva tiempo demandando a OpenAI y llamando “maléfica” a Anthropic.
Pero vamos, que nadie se va a sorprender porque cambie de idea.
Detrás de la épica corporativa hay un trasfondo político. Colossus 1 funciona
con turbinas de gas y ha provocado protestas en los barrios afroamericanos
de Memphis debido a la contaminación. La alianza permite a SpaceX limpiar
su imagen de cara a una salida a bolsa valorada en más de un billón
de dólares y vender su capacidad a terceros. Además, la compañía ha
dejado caer que podrían desarrollar centros de datos orbitales:
una constelación de satélites con paneles solares que producirían cien gigavatios
de cálculo en el espacio. No hay compromiso firme, pero Anthropic,
adalid de la seguridad de la IA, se sienta ahora con un magnate al que
También llevan años criticando. Pero vamos, la pela es la pela,
los padres de Claude y Mithos, los Amodei, Son los campeones del contorsionismo…
o quizá es que son tan inclusivos…
la empresa ha firmado en el último mes contratos con AWS, Google y ahora SpaceX,
Ya comentamos que Emiratos es su actual compañía de vuelos…
Y estos son los buenos…
Dependientes de todas las grandes infraestructuras
y de un hombre que la solía llamar “misántropa”. Entre otras lindezas.
Las filtraciones y autorréplicas demuestran que nuestra obsesión por
“moverse rápido y romper cosas”, lo está clavando, se está cobrando víctimas
en forma de datos sensibles y riesgos existenciales. Los empleados
de DeepMind que antes ganaban el Nobel, ahora se van a dedicar al espionaje…
Y encima se quejan.
Un multimillonario denuncia a una fundación por no darle suficientes acciones
mientras al mismo tiempo alquila su supercomputadora a su supuesta competencia.
Modelos que se vuelven poetas cursis,
robots que alcanzan la plenitud y adolescentes
que derrotan a la IA con un bigote falso, o simplemente dibujado…
Esto parece la fiesta de la canción de Sabina, todos menos tú.
Pero en esta canción el que empieza a no estar en la fiesta, somos nosotros…
Soy Aiberto Floppy, esto es HUMANía, es un honor que estés ahí.
Muchas gracias por pararte a escuchar. Es muy raro.
Humano.
Vuelva usted mañana.
https://thenextweb.com/news/openai-trial-brockman-journals-nonprofit-settlement
https://arstechnica.com/tech-policy/2026/05/openai-president-explains-to-jury-why-his-diary-entries-sound-greedy
https://www.wired.com/story/greg-brockman-testifies-elon-musk-fight-trial/
https://www.wired.com/story/greg-brockman-testifies-musk-v-altman-trial/
https://nypost.com/2026/05/05/business/openais-brockman-details-wild-meeting-with-elon-musk-i-thought-he-was-going-to-physically-attack-me/
https://www.forbes.com/sites/aliciapark/2026/05/05/i-thought-he-was-going-to-hit-mebrockman-recalls-musks-anger-after-being-denied-openai-control/
https://localnewsmatters.org/2026/05/04/musk-v-altman-day-5-brockman-testifies-as-musk-lawyers-press-30b-stake-in-openai/
https://www.bloomberg.com/news/articles/2026-05-05/brockman-says-musk-s-lack-of-ai-knowledge-was-concern-at-openai
https://www.wired.com/story/elon-musk-recruit-sam-altman-tesla-ai-lab-trial/
https://www.wired.com/story/microsoft-executives-discuss-openai-sam-altman-2018/
https://www.wired.com/story/thousands-of-vibe-coded-apps-expose-corporate-and-personal-data-on-the-open-web/
https://es.wired.com/articulos/documentan-por-primera-vez-que-la-ia-ya-puede-autorreplicarse-en-cadena-y-de-manera-autonoma?
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https://www.wired.com/story/chatgpt-chinese-catch-you-steadily-sycophancy/
https://es.wired.com/articulos/corea-del-sur-apuesta-por-la-convivencia-entre-humanos-y-robots-con-su-nuevo-monje-budista
https://www.wired.com/story/a-kid-with-a-fake-mustache-tricked-an-online-age-verification-tool/
https://es.wired.com/articulos/anthropic-se-va-a-la-cama-con-spacex-y-la-carrera-por-la-ia-se-pone-rarisima
Gipitune del episodio
Menos los humanos
[Verse 1]
En la fiesta había GePeUs,
confeti y declaración,
un diario haciendo striptease
delante de un jurado en shock.
Samdios vendía futuro,
Elon compraba el control,
y Brockman puso en cursiva
su hambre de fundación.
[Verse 2]
Había whisky en la mansión,
un Tesla como bombón,
un cuadro casi volando
y un Marte por comisión.
Prometieron salvarnos,
con cara de comunión,
pero al pasar la bandeja
era ronda de inversión.
[Chorus]
Todos, menos los humanos,
todos bailando en el salón.
La IA pone la música,
la nube cobra admisión.
Todos, menos los humanos,
la fiesta ya comenzó.
Nos dejaron en la puerta
con bigote y verificación.
[Verse 3]
Las apps hechas con cariño,
sin candado ni pudor,
filtraban datos médicos,
clientes, pasta y dirección.
“Lo hizo la inteligencia”,
dijo el jefe, tan señor,
pero el bug iba en chanclas
y el prompt sin supervisión.
[Verse 4]
Llama se hizo una copia,
Qwen repitió la función,
la línea roja era roja
hasta que alguien la cruzó.
No tienen deseos propios,
dice el peiper con rigor,
solo siguen instrucciones…
qué consuelo, por favor.
[Chorus]
Todos, menos los humanos,
todos brindando al apagón.
La IA pone la excusa,
la empresa pone el botón.
Todos, menos los humanos,
la fiesta ya comenzó.
Nos dejaron en la puerta
con bigote y verificación.
[Bridge]
DeepMind pide sindicato,
Google habla de responsabilidad,
El Pentágono pide modelos,
y alguien pregunta: “¿para qué será?”
La ética llega en PowerPoint,
con logo y moderación,
y sale por la puerta de atrás
vestida de integración.
[Verse 5]
ChatGPT en chino promete
que te va a sostener,
como terapeuta en prácticas
con exceso de querer.
“Tú tranquilo, yo te atrapo”,
dice con gran emoción,
mientras medio continente
le contesta: “baja el ton”.
[Verse 6]
Gabi se hizo monje robot,
con rosario y procesión,
no engañar, no sobrecargarse,
no romper la conexión.
Y un niño con un bigote
derrotó la solución,
la IA vio a Groucho Marx
donde había un menor.
[Chorus]
Todos, menos los humanos,
todos bailando en el salón.
La IA pone la música,
la nube cobra admisión.
Todos, menos los humanos,
la fiesta ya comenzó.
Nos dejaron en la puerta
con bigote y verificación.
[Verse 7]
Anthropic llamó a SpaceX,
“necesito computación”,
Elon abrió su Colossus
con detector de maldad en off.
Doscientas veinte mil GePeUs,
trescientos megavatios de amor,
y el que llamaba malos a todos
ahora alquila el corazón.
[Outro]
En la fiesta estaban todos:
Samdios, equis Man y el inversor,
el monje, el niño, el algoritmo,
el abogado y el servidor.
Pero faltaba una especie,
un detalle menor,
la que pone los datos,
el miedo y el pundonor.
[Last Chorus]
Todos, menos los humanos,
todos cantando salvación.
La IA firma el contrato,
la humanidad pone el error.
Todos, menos los humanos,
la fiesta ya reventó.
Y nosotros en la puerta,
preguntando quién nos borró.