HUMANía
Signal: La Privacidad No Tiene Precio
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En un entorno donde nuestros datos son moneda de cambio, Signal se erige como un baluarte de privacidad, liderado por Meredith Whittaker. Bajo su dirección, esta aplicación no solo desafía las normas de Silicon Valley, sino que demuestra que la tecnología puede ser ética y sostenible sin sacrificar nuestra seguridad.
Puntos clave:
- El nacimiento de Signal: Un vistazo a cómo una herramienta para los más preocupados por la privacidad se transformó en una plataforma global imprescindible.
- Meredith Whittaker al mando: Desde su activismo en Google hasta liderar Signal, Meredith representa una fuerza imparable en la lucha por una tecnología más ética.
- Un modelo sin precedentes: A diferencia de otros gigantes tecnológicos, Signal opera como una organización sin fines de lucro, resistiendo el capitalismo de vigilancia.
- Los desafíos que vienen: Signal enfrenta retos significativos, desde encontrar fuentes de financiación sostenibles hasta expandirse en Europa en un clima geopolítico complejo.
- IA y privacidad: Meredith Whittaker subraya la conexión inquietante entre la inteligencia artificial y la vigilancia masiva, defendiendo la misión de Signal de proteger la privacidad.
- Puedes escuchar el capítulo especial de Ada Lovelace y el de Stephanie Cohen.
Y puedes leer el artículo original de Wired.
Transcripción
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Buenos días humano, lunes, septiembre, todo mal… AI IA HOY, soy Aiberto Floppy, bienvenido a tu podcast. Vamos a intentar animar el tema, con algo positivo, para variar. Lo hacemos de vez en cuando, hablar de cosas que no le interesan a casi nadie, Somos así de chulos, y es una de las cosas que…
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Buenos días humano, lunes, septiembre, todo mal…
AI IA HOY, soy Aiberto Floppy, bienvenido a tu podcast.
Vamos a intentar animar el tema, con algo positivo, para variar.
Lo hacemos de vez en cuando, hablar de cosas que no le interesan a casi nadie,
Somos así de chulos, y es una de las cosas que más nos gustan de este medio, poder decir lo que
Nos apetece que se sepa y aquello que nos parece reseñable, por encima de aplicaciones nuevas,
Presentaciones sorprendentes o polémicas del momento.
Lo hemos hecho con Stephan Cohen, con Ada Lovelace (os dejo los enlaces) y
hoy le toca el turno a Meredith Whittaker.
Asignamos
Hace diez años, en julio de 2014, dos aplicaciones de cifrado que apenas conocía nadie,
RedPhone y TextSecure, se unieron en matrimonio para dar a luz a Signal.
Un pequeño proyecto que, en ese entonces, solo los más paranoicos
de la privacidad consideraban relevante.
¿Quién iba a decir que esa curiosidad cypherpunk, creada por un programador anarquista
y gestionada por un equipo improvisado en una habitación de San Francisco,
se convertiría en un fenómeno global? Hoy, cientos de millones de personas usan Signal,
y su tecnología de cifrado se ha integrado en plataformas como WhatsApp,
que probablemente es el truco de magia más impresionante que ha visto Silicon Valley.
Pero aquí viene la parte realmente jugosa: Signal no es la típica startup.
No hay inversiones de capital riesgo, ni anuncios molestos, ni siquiera recolección de datos.
Pero esto que es lo que es?
En lugar de seguir el camino atestado del capitalismo de vigilancia,
Signal ha elegido ser una organización sin fines de lucro, ofreciendo su producto gratuitamente
y compitiendo con gigantes tecnológicos sin perder su alma en el proceso.
En un mundo donde magnates como Mark o Elon (por decir alguno) parecen demostrar que ningún foro
de comunicación es inmune a los caprichos de los ricos,
Signal se planta como la excepción: la confirmación de que no necesitas vender tu alma
para tener éxito en el mundo de la tecnología.
Y si hablamos de rebeldía, nadie encarna mejor ese espíritu que Meredith Whittaker,
la presidenta de Signal desde 2022.
Meredith es una de las críticas más feroces de la tecnología moderna, pero no lo hace desde
la comodidad de una red social; lo hace desde la trinchera.
Antes de unirse a Signal, Meredith trabajó en Google, donde lideró huelgas
para protestar contra prácticas discriminatorias
y denunció los contratos militares de la compañía. También cofundó el
AI Now Institute, un centro dedicado a abordar
las implicaciones éticas de la inteligencia artificial. Y desde que tomó las riendas de Signal,
su principal misión ha sido encontrar una fuente de financiación a largo plazo
que mantenga viva la organización durante décadas, sin compromisos ni enredos corporativos.
Igualita que Sam Altman.
Según Meredith, Al principio, Signal era un proyecto hacker que empujaba contra un paradigma
de vigilancia que el mundo aplaudía, y sigue asumiendo universalmente.
Hoy, Signal es una infraestructura crítica utilizada por disidentes, periodistas, militares,
y cualquier persona que quiera proteger su privacidad.
Estamos en un mundo diferente, dice Meredith, donde Signal debe estar presente y
contar su propia historia, no dejar que otros lo hagan por ella.
Además, Signal está expandiendo su presencia en Europa, y Meredith
ha pasado gran parte del verano en París,
explorando oportunidades para hacer crecer el mercado en el viejo continente.
Con el tema geopolítico calentito,
Signal está preparándose para cualquier eventualidad,
incluso considerando la posibilidad de trasladarse
si una segunda administración Trump hace imposible operar en Estados Unidos.
Pero no sólo Trump; hay muchos futuros posibles, y
Signal quiere ser flexible para adaptarse a todos ellos.
En cuanto a la relación entre la inteligencia artificial y la vigilancia, Meredith es clara:
la IA no es solo una tecnología nueva y brillante;
es un producto del modelo de negocio de la vigilancia masiva.
Se puede decir más claro?
Algunos investigadores de seguridad gritan que Signal tiene puertas traseras o vulnerabilidades,
Algo hay que decir, pero Meredith se mantiene firme en su defensa.
No hay informes serios que respalden esas afirmaciones,
y Signal sigue siendo la opción más segura para quienes valoran su privacidad.
Mantener Signal no es barato. A diferencia de WhatsApp, que puede permitirse
manejar grandes cantidades de datos porque está ganando dinero vendiendo tu alma
(es decir, tus datos),
Signal depende de donaciones y busca formas sostenibles de financiamiento.
Meredith sabe que para que Signal siga creciendo, necesita encontrar un modelo
que permita a la organización operar sin comprometer sus principios.
¿El futuro? Meredith lo ve claro: en diez años, Signal será omnipresente.
Será una plataforma esencial, sostenida por una infraestructura innovadora que asegure su independencia.
Pero no se trata solo de su empresa; Meredith está trabajando para crear un ecosistema
donde otras organizaciones tecnológicas también puedan prosperar
sin recurrir al capitalismo de vigilancia.
No busca monopolizar el mercado, sino inspirar y demostrar que otra tecnología es posible.
Signal no es solo una aplicación, es un movimiento. Es la prueba de que el modelo actual
de tecnología, dominado por la vigilancia y el control centralizado,
no es el único camino. Meredith Whittaker y su equipo están intentando demostrar
que la tecnología puede ser ética, privada y sostenible,
y si eso significa que algún día todos usaremos Signal para todo,
desde mensajería hasta almacenamiento, pues que así sea.
Total, peor que Google o Meta no va ser.
Este tipo de noticias suelen pasar inadvertidas, sin embargo, nos parecen un bálsamo digital.
Ojalá que lo siga petando, porque cualquier cambio en la dinámica tecnológica actual,
nos parece esperanzador.
Mañana volvemos con otro tema que lleva tiempo, pero por fin ahora,
está despegando. Hablaremos de como conducíamos, de como lo hacemos ahora y
de como no lo haremos en el futuro. Pero tranqui, no nos remontaremos a Ford, sino que
descubriremos como empezó y como está ahora el Scalextric de Gogle… Waymo.
Ha dado no pocos volantazos, y además el futuro de la automoción, que viene de Japón.
Humano, muchas gracias por estar.
Por cierto, seguimos creciendo como es natural, ya somos más de 200 en Ivoox y
ya estamos en el top ten de podcasts tech …
Y eso es por tu culpa, comparte el capítulo, dale a like si te a gustado,
comenta, cualquier interacción es de gran ayuda, si es humana…
Vuelva usted mañana.
Gipitune del episodio
Signal, Tecno-Resistencia
[Verse 1]
En 2014, un cruce especial,
dos apps se juntaron, todo se vuelve viral.
RedPhone y TextSecure, ¿quién lo iba a pensar?
Hoy es Signal, ¡nadie lo puede parar!
[Verse 2]
De Google se fue la Meredith, bien valiente,
hizo huelga, no es indiferente.
Ahora en Signal, marcando su terreno,
no vende tus datos, no hace nada feo.
[Chorus]
No es Silicon Valley, es la verdad,
una app sin trampas, ¡qué realidad!
Sin anuncios, ni riesgos de traición,
Signal se planta en plena revolución.
[Verse 3]
Cifrar es la clave, en este juego,
aunque algunos lo vean como un enredo.
Si Elon quiere controlar su mundo,
Signal se ríe, ¡no es un segundo!
[Bridge]
Con la privacidad no se juega,
Meredith defiende lo que entrega.
Ni Trump, ni Musk, ni espía fino,
podrán con Signal, es su destino.
[Verse 4]
Dicen que hay puertas traseras, qué chiste,
pero sin pruebas, todo es un despiste.
Whittaker sabe lo que es tener razón,
no venderá su alma por un millón.
[Chorus]
No es Silicon Valley, es la verdad,
una app sin trampas, ¡qué realidad!
Sin anuncios, ni riesgos de traición,
Signal se planta en plena revolución.
[Bridge]
Ya en Europa, expandiendo fronteras,
cifrando el futuro, ¡vaya manera!
Si el mundo cambia, ellos también,
flexibles y firmes, no pierden el tren.
[Verse 5]
No hay capitalistas, solo donaciones,
creciendo sin vender ilusiones.
Signal va a tope, sin mirar atrás,
cifran tu mundo, sin hacer más.
[Verse 6]
Así que si quieres privacidad total,
Signal te cuida, no es nada mal.
De WhatsApp no queremos saber,
Meredith lo tiene todo que ver.
[Chorus]
No es Silicon Valley, es la verdad,
una app sin trampas, ¡qué realidad!
Sin anuncios, ni riesgos de traición,
Signal se planta en plena revolución.
[Outro]
Y así termina este capítulo final,
Signal, Meredith, un dúo mortal.
En un mundo de trampas y falsedad,
siguen luchando por la libertad.
[Last Outro]
Privacidad en un clic, ¡qué genialidad!