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Palantir dice que la OTAN controla su sistema Maven y no puede ser «apagado» por EEUU

Reuters

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Esfera de fuego con un ojo vertical en su interior sobre un pedestal con el logo "PALANTIR" en una sala oscura y ceremoniosa.Imagen creada con IA
Imagen creada con IA · Modelo: GPT 6.1.

Palantir quiere tranquilizar a Europa: asegura que ni la empresa ni Washington pueden apagar Maven, el sistema de IA militar que utiliza el cuartel general de la OTAN. Según su responsable europeo, los clientes tienen el control operativo completo y pueden utilizarlo sin depender de sus empleados. Hemos llegado al punto en que «no podemos desconectarte la defensa» es un argumento de venta.

La inquietud tiene antecedentes frescos. Ucrania denunció restricciones en Starshield, el servicio militar que utiliza tecnología Starlink, que dejaron terminales sin funcionar en plataformas de rápido movimiento y dificultaron el uso de drones interceptores. Ocurrió después de que Trump exigiera dejar de atacar refinerías rusas. Las explicaciones son contradictorias y la motivación política sigue siendo una sospecha, pero el mensaje para Europa resulta pedagógico: tu autonomía estratégica puede tener atención al cliente al otro lado del Atlántico.

Maven cruza enormes cantidades de datos de satélites, radares y sensores para acelerar las decisiones militares. La OTAN lo compró en 2025 y alcanzó su plena capacidad operativa técnica en junio de 2026.

Francia y Alemania, sin embargo, no lo han adoptado para sus propias fuerzas. El jefe del mando cibernético alemán calificó de «inconcebible» que empleados de una empresa privada accedieran a su base de datos militar. Qué extravagancia: querer controlar quién entra en los secretos de tu ejército.

Palantir responde que esa participación depende del cliente y que sus empleados tendrían la nacionalidad y las autorizaciones correspondientes. Pero que el proveedor asegure que no existe un botón de apagado no resuelve, por sí solo, la dependencia tecnológica.

Europa quería soberanía digital y está recibiendo garantías del vendedor. La factura, eso sí, es plenamente soberana.

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