Starlink y otras tecnologías de EE. UU. dan a Ucrania una ventaja clara en la guerra de drones, mejorando comunicaciones y control remoto. Sin embargo, esa dependencia también supone una vulnerabilidad estratégica: el control, las limitaciones de proveedores y la posible manipulación o interrupción por motivos políticos o técnicos pueden afectar operativos críticos. Expertos y oficiales advierten que, pese a la efectividad en el corto plazo, la singular dependencia exterior obliga a Kiev a gestionar riesgos sobre disponibilidad, seguridad y soberanía tecnológica en el futuro cercano.
«Hemos discutido este tema varias veces: ¿Qué pasa si Elon Musk o alguien de SpaceX lo desactiva?».
La guerra de drones ucraniana tiene bastante ADN de Silicon Valley: Además de Starlink, de SpaceX y Elon Musk, que sostiene buena parte de las comunicaciones; los Hornet de Perennial Autonomy, fundada por el ex CEO de Google Eric Schmidt, destacan entre los mejores drones de ataque de medio alcance; y Palantir, de Alex Karp y Peter Thiel, aporta la IA que ayuda a planificar rutas y mejorar los resultados de los ataques de largo alcance.
La guerra del siglo XXI: satélites, drones y algoritmos. Todo muy startup, salvo por el pequeño detalle de que explota.
Revista HUMANía
Starlink y tecnología de EE. UU. en la guerra de drones de Ucrania generan vulnerabilidad
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