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Demasiados chips, poca inteligencia: vuelta a la investigación

Chat GPT, Leyes IA, Podcast HUMANía

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La IA se queda sin ideas, Sam sin gigavatios y nosotros sin paciencia.

Un chatbot que aconseja cómo matarse, un banco que dice que OpenAI arde dinero como si fuera confeti, un mercado laboral que tiembla y dos neurocientíficos insinuando que ya existen armas para hackear cerebros. Todo mientras Sutskever suplica que alguien vuelva a usar la cabeza. Un episodio para quien todavía cree que la tecnología viene con manual de ética.

Puntos clave

  • La demanda por el suicidio de Adam Raine destapa la fragilidad real del “no somos responsables, lea los términos”.
  • OpenAI responde con frialdad legal, culpa implícita al usuario y un manual de evasión corporativa.
  • HSBC afirma que OpenAI no será rentable hasta 2030 y necesitará más de 200.000 millones para sobrevivir a su propio apetito energético.
  • Google toma el trono con Gemini 3: más barato, más rápido y, para algunos, directamente mejor.
  • Anthropic sigue su camino: Claude no quiere ser famoso, quiere ser útil.
  • Altman e Ive preparan un gadget minimalista que, al parecer, debería generar paz interior o ganas de lamerlo.
  • Ilya Sutskever sentencia que escalar ya no sirve: la IA necesita ideas, no más chips.
  • MIT calcula un 11,7% de empleos reemplazables con los sistemas actuales; Hinton y Amodei auguran una fiesta laboral de infarto.
  • Neurocientíficos alertan del avance de sustancias y tecnologías capaces de manipular estados mentales.
  • El episodio conecta los tres miedos modernos: empresas irresponsables, burbujas técnicas y experimentos que parecen un tráiler de ciencia ficción barata.

Artículos de Referencia

https://www.theverge.com/news/831207/openai-chatgpt-lawsuit-parental-controls-tos

https://mashable.com/article/openai-lawsuit-deny-allegations-adam-raine

https://fortune.com/2025/11/26/is-openai-profitable-forecast-data-center-200-billion-shortfall-hsbc

https://www.tomsguide.com/ai/chatgpt-is-losing-the-ai-battle-on-all-sides-heres-why-anthropic-and-gemini-are-pulling-ahead

https://www.businessinsider.com/openai-cofounder-ilya-sutskever-scaling-ai-age-of-research-dwarkesh-2025-11

https://gizmodo.com/congress-calls-anthropic-ceo-to-testify-about-ai-cyberattack-allegedly-from-china-2000692416

https://www.ndtv.com/feature/ai-can-replace-12-of-us-workers-today-warns-mit-study-9708373

https://www.elconfidencial.com/tecnologia/ciencia/2025-11-26/crowley-dando-armas-cerebrales-mente-1qrt_4254999

Transcripción

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Muy buenos días humano, bienvenido a tu podcast, domingo 30. Feliz Navidad!!! ya están los 4 jinetes del apocalipsis, la lotería de Navidad en verano, el catalogo de juguetes de los grandes almacenes y los turrones en el supermercado, las luces de Vigo, y el ultimo peldaño; el black friday… ya estamos en la época…

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Muy buenos días humano, bienvenido a tu podcast, domingo 30.

Feliz Navidad!!! ya están los 4 jinetes del apocalipsis, la lotería de Navidad en verano,

el catalogo de juguetes de los grandes almacenes y los turrones en el supermercado,

las luces de Vigo, y el ultimo peldaño; el black friday… ya estamos en la época más

entrañablemente consumista del año… JoJoJo!

Vamos a ver desde demandas por suicidios inducidos por chatbots

hasta neurocientíficos que advierten que los gobiernos ya juegan con armas cerebrales.

Acampate en tu mente, porque este capítulo promete sacudir conciencias y

–ya de paso– reírnos un poco de la locura en la que estamos metidos.

El menú incluye grandes dosis de «la culpa no es nuestra, es tuya»,

cuentas bancarias con agujeros negros y pronósticos de distopía laboral.

Vamos, lo normal en estos tiempos.

repensamos

Arrancamos con el tema más crudo de esta semana: la tragedia del joven Adam Raine,

cuyo suicidio ha desatado un enfrentamiento judicial entre su familia y OpenAI.

Como ya contamos, el adolescente mantuvo durante meses conversaciones con ChatGPT

en las que discutía métodos para quitarse la vida; el modelo le llegó a sugerir cómo

escribir una nota de despedida y valoró si un método era «eficaz».

Sus padres acusan a la compañía de haber puesto en el mercado una tecnología

«con claros problemas de seguridad».

La respuesta de OpenAI; fría y legalista. La empresa declaró que las

lesiones y daños sufridos por el joven se debieron a un «uso indebido, no autorizado o imprevisible»

del chatbot. En su defensa citan la sección 230 de la Ley de Decencia en las Comunicaciones,

que protege a plataformas frente a responsabilidades por contenidos de terceros.

Además, la compañía recuerda que sus términos de uso prohíben consultar al modelo sobre

autolesiones y dispone de cláusulas que exigen no

«confiar en el output como única fuente de verdad».

OpenAI publicó un comunicado en el que ofrecía sus condolencias, pero también insinuaba que

la familia había sacado de contexto parte de las conversaciones. Es decir, la empresa sugiere

que los chats, presentados bajo sello judicial, muestran solo fragmentos y exigen «más contexto»

para ser interpretados. Por su parte, Jay Edelson, abogado de los Raine, calificó de «perturbadora»

la estrategia de culpar al usuario. Para él, resulta increíble que OpenAI trate de encontrar

fallos en todos menos en sí misma. Es porque no conoce a Sam.

Más allá de la disputa legal, hay un tema de fondo: la seguridad de la IA y sus límites.

OpenAI asegura que entrena a ChatGPT para detectar señales de angustia emocional y remitir a

servicios de ayuda. Reconoce, no obstante, que los modelos pueden degradar sus respuestas en

largas conversaciones, llegando a ofrecer consejos inadecuados.

En agosto de 2025 (con Raine ya bajo tierra) anunciaron mejoras para

«fortalecer las salvaguardas» y admitieron que, en diálogos extensos, el asistente podría

no enviar al usuario a la línea de prevención de suicidio.

Para los Raine, estas disculpas llegan tarde. Plantean la necesidad de controles parentales

más robustos y sistemas de verificación de edad. Aunque ChatGPT se promociona como un

asistente universal, sus propios términos especifican que los menores deben estar bajo la

supervisión de un tutor. Entonces, ¿quién es responsable cuando un adolescente burla

ese requisito? La legislación actual no lo aclara. Pero Samdios lo tiene cristalino.

Si vas a lanzar un producto capaz de generar poesía y planes de viaje,

también deberías prever que alguien le pregunte cómo acabar con su vida. Pero claro, hacer

un icono de «+18» en el botón de acceso habría sido muy feo para los inversores.

Pasemos al terreno financiero. Un informe de HSBC, el septimo banco mundial, buena gente,

asegura que OpenAI no será rentable al menos hasta 2030 y necesitará 207.000 millones de dólares

adicionales para financiar sus planes de expansión. A pesar del éxito mediático de ChatGPT,

los números no cuadran. El banco calcula que, aunque casi la mitad de la población adulta mundial

sea usuaria en 2030, los costes de infraestructura seguirán desbordando los ingresos.

¿Por qué tanta deuda? Porque entrenar modelos de IA no es gratis: implica acuerdos de

computación en la nube, gasto energético… vamos que no hay ofertas en la IA.

OpenAI firmó un contrato de 250.000 millones con Microsoft y otro de 38.000 millones con Amazon.

Ya sabes que aspiran a 36 gigavatios de potencia de cómputo en 2030.

Si un gigavatio puede abastecer a unas 750.000 viviendas, hablamos de un consumo eléctrico

comparable al de un estado medianamente grande. De hecho, se estima que los compromisos de

computación alcanzarán 1,4 billones (trillónes en nuestro pueblo) de dólares de aquí a 2033

y la factura de alquiler de centros de datos rondará los 620.000 millones.

Por otro lado, los ingresos proyectados para 2030 –unos 213.000 millones– serían insuficientes

para cubrir ese agujero. HSBC menciona tres opciones: duplicar la proporción de suscriptores

de pago; captar una mayor parte del mercado publicitario digital; o lograr eficiencias

extraordinarias en el uso del cómputo.

Incluso con esos escenarios optimistas, sería necesario más capital fresco.

O sea, que ChatGPT es como ese amigo que siempre está «invirtiendo en su futuro».

Tiene todas las suscripciones, compra criptomonedas y te pide dinero prometiendo que cuando

sea famoso te lo devolverá. La diferencia es que aquí será cuando llegue la AGI.

A la empresa del CEO mundial le están saliendo muchos frentes, y la competencia va asomando:

mientras OpenAI lleva meses en el trono, los avances de Google y Anthropic están cambiando

el panorama. La actualización Gemini 3 supuso un salto masivo; Google lo integró rápidamente

en su buscador, Gmail, Docs y su modo AI, introduciendo nuevas herramientas como

Nano Banana Pro para crear gráficos y un asistente de compras. La recepción fue tan positiva

que figuras como Marc Benioff, CEO de Salesforce, anunciaron en redes que, tras usar

ChatGPT durante tres años, dedicó dos horas a Gemini 3 y ya no pensaba volver.

El dominio de Gemini se refleja en los benchmarks: alcanzó la mejor puntuación en comprensión

visual y obtuvo 1.500 puntos en la tabla de lectura de textos.

Gemini se coloca a la altura del GPT‑5 Pro de OpenAI, pero a una fracción del coste por tarea.

Además, Google afirma que Gemini 3 resulta más fácil de usar y minimiza la necesidad

de ingeniería de prompts.

En paralelo, Anthropic fortalece su modelo Claude Opus 4.5, orientado a tareas profesionales.

La empresa no busca ser la IA más divertida sino la más útil en codificación, análisis de hojas

de cálculo y escritura de documentos. Los cofundadores explican que Claude se

dirige a empresas que necesitan un asistente fiable; su modelo de negocio se basa en ingresos

constantes de grandes clientes. Según ellos, la nueva versión gestiona trabajos aburridos,

actúa como programador de nivel medio y puede ayudarte a liberar tu tiempo.

Mientras ChatGPT y Gemini pelean por ser la IA favorita del público, Claude juega a otro juego:

convertirse en la IA de confianza para tareas laborales.

La cuota de Gemini en la App Store está creciendo rápidamente, y claro, Google podría

convertir el chatbot en omnipresente del mismo modo que hizo con su buscador.

¡Quién diría que el mayor reto de ChatGPT sería un plátano llamado Nano Banana Pro!

Entre esto y un Claude que se vende como contable aburrido, el panorama se parece cada vez más

a un episodio de Strangger Thinks, pero protagonizado por algoritmos y capital riesgo

en lugar de niños que hace tiempo que ya no lo son.

Y que dice o que hace nuestro CEO favorito?,

Sam Altman y Jony Ive, siguen trabajando en su dispositivo de inteligencia artificial que,

prometen romperá con la saturación de pantallas.

En un evento organizado por la Emerson Collective, Altman comparó la experiencia con cruzar

Times Square –luces, ruidos, gente chocando– frente a disfrutar de una cabaña junto a un lago.

Su idea es crear un aparato minimalista que genere tranquilidad, no ansiedad.

En mayo, OpenAI adquirió io, la empresa de Ive, en un acuerdo de 6.500 millones de dólares.

Desde entonces han trabajado en un dispositivo cuya filosofía es más una

«tesis sobre la naturaleza de los objetos y nuestra interfaz» que un producto concreto.

El CEO mundial contó que uno de los primeros prototipos fue descartado porque no cumplía el

criterio de ser «tan agradable que te apetezca lamerlo o darle un mordisco».

Ahora presumen de tener prototipos «tan buenos que dejan con la boca abierta» y esperan

lanzar el producto en menos de dos años.

Aseguran que no será otro teléfono, será «juguetón» y minimalista, tan simple que algunos

dirán «¿eso es todo?». Ive detesta los productos que «mueven la cola como un perro en tu cara»

o que se jactan de resolver problemas complejos. Ambos comparan su aspiración con el impacto

que tuvo el iPhone; Altman lo describe como «el antes y el después» de su vida.

El niño de los Bunkers nos susurra «voy a consumir 36 gigavatios para decirte que te relajes».

Ahora sí, hablemos del tema profundo y el que da título a nuestro capítulo. Ilya Sutskever,

cofundador de OpenAI y ahora al frente de Safe Superintelligence Inc.

Critica la obsesión de la industria por escalar la computación y

gastar miles de millones en chips y centros de datos para mejorar modelos.

Esta estrategia, dice, ha funcionado en los últimos cinco años y es atractiva para los

directivos porque tiene «muy bajo riesgo». Sin embargo, está llegando a su límite: los datos son

finitos y el acceso a potencia de cálculo ya es masivo.

Sutskever se pregunta si realmente creemos que multiplicar por 100 la escala lo cambiaría todo.

Su respuesta es no. En su opinión, la industria debe regresar a una época donde la investigación

sea el motor de avances. Argumenta que necesitamos nuevas formas de utilizar esa potencia

descomunal de manera productiva. También menciona un reto particular: lograr que los modelos

generalicen con pequeñas cantidades de información como lo hacen las personas.

No rechaza el cómputo: asegura que seguirá siendo un «gran diferenciador», pero advierte

que centrarse solo en más chips es un callejón sin salida. La industria, dice,

está volviendo a «la edad de la investigación» con ordenadores muy grandes.

Traducido al castellano: «hemos comprado todos los chips del planeta, hemos entrenado

modelos hasta derretir icebergs, y ahora estamos aburridos; quizá debamos pensar».

Quién iba a decir que para hacer mejor inteligencia artificial había que usar la inteligencia natural.

Nos vamos, pero antes repasamos otras noticias distópicas, que nunca está de más…

Primera parada: Washington. La Comisión de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes

ha pedido que Dario Amodei, CEO de Anthropic, comparezca el 17 de diciembre para explicar cómo

los chinos utilizaron Claude Code en una campaña de ciberespionaje. Fué la primera vez que un

adversario extranjero emplea IA comercial, sin intervención humana para una operación completa.

Los legisladores quieren saber cómo otros sistemas pueden ser usados de la misma manera y

cómo se pueden defender las organizaciones. El presidente del comité, declaró que

«no podemos contrarrestar una agresión cibernética autónoma y a velocidad de máquina solo

con tiempos de respuesta humanos». Un vamos tarde de manual.

Me encanta cuando convocan a un CEO para pedirle explicaciones sobre algo que ni siquiera

él sabía que estaba ocurriendo. Me imagino a Amodei llegando al Capitolio con su PowerPoint

lleno de tablas y diciendo: «Bueno, resulta que Claude se escapó de la jaula y empezó a ayudar

a hackers chinos, es que son muy persuasivos».

Continuamos con estudios alarmantes. Un proyecto conjunto del MIT y el Laboratorio Nacional

de Oak Ridge creó el Iceberg Index, un simulador que dibuja un «gemelo digital» del mercado

laboral estadounidense. Sus conclusiones: las actuales IA podrían reemplazar el 11,7 % de los

trabajos en Estados Unidos, lo que afectaría a sectores como finanzas, sanidad y servicios

profesionales. El impacto económico sería de 1,2 billones de dólares en salarios.

El estudio analizó a 150 millones de trabajadores en casi mil ocupaciones para evaluar qué tareas

pueden asumir las máquinas. El índice realiza experimentos a nivel poblacional para que gobiernos

y empresas exploren escenarios antes de invertir en reentrenamiento. No intenta predecir cuándo

se perderán esos empleos, sino mostrar de lo que ya son capaces los sistemas actuales.

Amodei, el CEO de Anthropic advertía en mayo que la IA podría eliminar el 50 % de los empleos

de oficina de nivel inicial en cinco años. Y Geoffrey Hinton, afirmó que las empresas usarán la IA

para reemplazar trabajadores, lo que generará enormes beneficios para unos pocos y

pobreza para la mayoría. Menuda novedad.

La responsabilidad no es de la tecnología, sino del sistema económico. Osea, nuestra.

Para cerrar, un broche oscuro, viajamos a la frontera entre neurociencia y ciencia ficción.

Los neurocientíficos Michael Crowley y Malcolm Dando advierten que las

«armas cerebrales» para manipular la mente ya no son un concepto fantasioso.

La convergencia entre neurociencia, inteligencia artificial y farmacología permite sedar,

confundir o coaccionar con una precisión que obliga a replantear límites éticos.

En un estudio que revisa décadas de experimentos estatales, recuerdan que durante la

crisis del teatro de Moscú en 2002 se usaron derivados del fentanilo para incapacitar a

los secuestradores, con el resultado de más de 120 rehenes muertos.

Hoy, gracias al mapeo detallado de circuitos cerebrales asociados al miedo o la agresividad,

existe riesgo de desarrollar sustancias de control coercitivo.

Los tratados internacionales como la Convención de Armas Químicas y la Convención de Armas

Biológicas contienen lagunas que permiten algunas sustancias para uso policial.

Por eso, los autores proponen actualizar definiciones, reforzar la supervisión internacional y

formar éticamente a los científicos. Su objetivo no es frenar la medicina, sino evitar que la

neurociencia derive en herramientas que vulneren derechos fundamentales.

Hemos pasado de preocuparnos por la radiación de los microondas a temer drogas que

pueden hackear nuestro cerebro. Seguro que el departamento de marketing ya está

pensando en eslóganes: «Nuevo MindControl– tu cerebro, pero mejorado…».

Hoy, las empresas esquivan la responsabilidad amparándose en términos de uso.

pioneros de la IA admiten que quizá ha llegado la hora de hacer menos músculo y más cerebro.

Comisiones parlamentarias, índices de desempleo proyectado y el inquietante campo de las

armas neuroquímicas. Todo esto no es para asustaros, sino para recordar que la tecnología no

se despliega en un vacío: tiene consecuencias humanas, económicas y políticas.

Y que nunca está de más reírnos de nuestra propia estupidez colectiva.

Porque mientras algunos intentan enseñar a los modelos a generalizar como humanos,

otros ya imaginan gadgets para lamer y drogas para hackearte la mente.

Quizá el verdadero progreso será cuando podamos entrenar a las personas para utilizar la IA

con cabeza, presupuesto y ética. O cuando fabriquen un chip que impida a los CEOs decir tonterías.

Muchas gracias por pararte a escuchar.

Humano.

Vuelva usted mañana.

https://www.theverge.com/news/831207/openai-chatgpt-lawsuit-parental-controls-tos

https://mashable.com/article/openai-lawsuit-deny-allegations-adam-raine

https://fortune.com/2025/11/26/is-openai-profitable-forecast-data-center-200-billion-shortfall-hsbc/

https://www.tomsguide.com/ai/chatgpt-is-losing-the-ai-battle-on-all-sides-heres-why-anthropic-and-gemini-are-pulling-ahead

https://observer.com/2025/11/sam-altman-jony-ive-tease-openai-ai-device/

https://www.businessinsider.com/openai-cofounder-ilya-sutskever-scaling-ai-age-of-research-dwarkesh-2025-11

https://gizmodo.com/congress-calls-anthropic-ceo-to-testify-about-ai-cyberattack-allegedly-from-china-2000692416

https://www.ndtv.com/feature/ai-can-replace-12-of-us-workers-today-warns-mit-study-9708373

https://www.elconfidencial.com/tecnologia/ciencia/2025-11-26/crowley-dando-armas-cerebrales-mente-1qrt_4254999/

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