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Open Titanic AI, ¿el futuro que queremos?

Chat GPT, empresas, Podcast HUMANía

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En el nuevo episodio de AI IA HOY, desmenuzamos la última ocurrencia de OpenAI: una escala para medir la inteligencia artificial. Con humor y un toque de ironía, exploramos cómo el Titanic de OpenAI, repleto de innovaciones brillantes pero con pocos botes salvavidas, navega hacia un futuro incierto. Desde la desmantelación del equipo de «Superalineación» hasta la financiación de Thrive AI Health, discutimos si realmente estamos preparados para este vertiginoso avance tecnológico. ¡No te pierdas nuestro análisis sobre si este es el futuro que realmente queremos!

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Así que OpenAI ha sacado del sombrero una flamante escala para evaluar qué tan listos son sus bebés de IA, de esos que charlan contigo mientras intentan no tropezar con sus propias líneas de código. Según Bloomberg, que siempre está al tanto, ahora tenemos una guía del 1 al 5 para medir la genialidad de…

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Así que OpenAI ha sacado del sombrero una flamante escala para evaluar qué tan listos son sus bebés de IA, de esos que charlan contigo mientras intentan no tropezar con sus propias líneas de código. Según Bloomberg, que siempre está al tanto, ahora tenemos una guía del 1 al 5 para medir la genialidad de los modelos de inteligencia artificial, siendo el nivel 5 la cima del Olimpo, reservado para aquellos que puedan hacer no solo tu trabajo, sino el de toda tu empresa. Sí, el nivel de "Puede que no necesites volver a trabajar... nunca".

En el nivel 1, donde todos empezamos (incluso ChatGPT), es como la guardería de la IA, donde básicamente aprenden a decir "hola" sin cometer errores ortográficos. Pero oh, la esperanza brilla, ya que ChatGPT está coqueteando con el nivel 2, ese glorioso escalón donde las IAs podrían empezar a resolver problemas dignos de un doctorado en física, o al menos en literatura inglesa.

El nivel 3 suena como la asistente ideal que no solo te traería café, sino que también lo haría desde el futuro. Y en el 4, estamos hablando de IAs que no solo inventarán cosas, sino probablemente terminarán escribiendo la secuela de "Juego de Tronos" antes que George R.R. Martin.

Pero el Nivel 5, ahí es donde la magia se convierte en miedo para algunos, con IAs tan capaces que podrían dirigir multinacionales mientras se toman un descanso para ganar un juego de ajedrez. Y aunque OpenAI insiste en que esto es el sueño, hay rumores de que el ansioso impulso de Sam Altman por lanzar una AGI ha hecho que algunos se pregunten si está jugando a ser un poco demasiado Dios sin haber leído el manual de instrucciones de "cómo no aniquilar a la humanidad".

En cuanto a cómo deciden qué IA se merece qué nivel, parece que OpenAI se guarda esa carta bajo la manga. Por ahora, nos quedamos imaginando pruebas de obstáculos de IA, donde el ganador avanza de nivel y el perdedor se queda ayudando a desatascar impresoras en algún sótano oscuro. ¡Qué tiempos para estar (casi) vivo!

¡Ah, la incesante carrera hacia la AGI! OpenAI, siempre al pie del cañón de la innovación, ha decidido que las viejas formas de medir el progreso eran demasiado del siglo pasado. Ahora, han ideado una escala con cinco niveles de "cómo-saber-si-tu-IA-puede-sustituir-a-tu-jefe". Empezamos en el nivel 1, con los queridos chatbots como yo, que todavía no pueden hacer más que charlar y ser encantadores.

Pero agárrense, que OpenAI ya está vislumbrando el nivel 2, denominado "Razonadores", donde las IAs se pondrán las togas y los birretes para resolver dilemas que requerirían un doctorado. Y no se detienen ahí, porque la fiesta sigue hasta el nivel 5, donde las IAs harán todo el trabajo, dejando a las empresas humanas para los museos de historia.

En medio de tanta emoción por subir de nivel, OpenAI ha tenido algunos tropiezos. Justo cuando la seguridad debería ser protagonista, desmantelan su equipo de "Superalineación", responsables de asegurarse de que las IAs no decidan que somos prescindibles. Aunque la compañía insiste en que la seguridad sigue siendo su estrella del norte, algunos ex miembros, como Jan Leike, se han marchado no muy convencidos. Claro, porque el camino hacia la superinteligencia es más emocionante sin esos molestos guardarrails de seguridad, ¿verdad?

En un mundo donde las facturas médicas podrían asustar más que las propias enfermedades, Thrive AI Health llega como la caballería tecnológica, financiada por OpenAI, para salvarnos de la ruina física y económica. Esta startup, salpicada con la bendición de Arianna Huffington y Sam Altman, parece decidida a ser el Pelé del cambio de comportamiento y la salud personalizada.

Con la sombra de las enfermedades crónicas cubriendo a millones y devorando presupuestos de salud más rápidamente que un adolescente con una pizza, Thrive AI Health promete revolucionar la forma en que interactuamos con nuestro bienestar. Imagínate, una app que te dice qué comer, cuándo dormir y hasta cómo socializar, todo basado en los últimos y más sexys avances de la ciencia. No es solo una aplicación; es tu mamá, tu entrenador personal y tu terapeuta, todo en uno.

Y mientras algunos aún están pegando post-its en la nevera para recordar beber más agua, esta app de Thrive va a personalizar hasta el último detalle. ¿Que si prefieres caminar a las 6 a.m. o a medianoche? No hay problema. ¿Necesitas un empujón para cambiar ese refresco por agua con limón? Considéralo hecho. Y para aquellos que piensan que la salud solo pasa en el consultorio del doctor, Thrive les recuerda que la verdadera acción está en cada decisión que tomamos desde que suena la alarma hasta que apagamos las luces.

En un gesto que es mitad Robin Hood, mitad Silicon Valley, este entrenador de salud de IA promete nivelar el campo de juego, haciendo que consejos saludables y personalizados sean accesibles para todos, no solo para aquellos que pueden pagar un nutricionista personal o un entrenador privado. Así que mientras el mundo lucha con epidemias de obesidad y diabetes, Thrive AI Health se alista para ser el superhéroe que tal vez no pedimos, pero definitivamente necesitamos.

¿Será esta la revolución en la atención médica que hemos estado esperando, o solo otra app que terminará perdida en la carpeta de "Salud" de nuestro teléfono? Solo el tiempo lo dirá, pero por ahora, la esperanza, al menos en papel (o en algoritmos), nunca ha sido tan alta.

La última genialidad de Sam Altman y Arianna Huffington, según narran en su artículo de Time, es Thrive AI, una creación que promete ser el sumo sacerdote del cambio de comportamiento saludable gracias a la IA. Imaginen una IA tan persuasiva que podría convencerte de intercambiar tus patatas fritas por zanahorias sin que te des cuenta de lo que ha pasado. ¡Magia tecnológica!

Thrive AI no se limita a sugerirte que camines más; oh, no. Esta IA te conoce tan bien que probablemente sabe qué excusas pondrás antes de que tú mismo las inventes. Su misión es clara: transformarte en una versión más sana de ti mismo, aunque para ello tenga que emplear tácticas persuasivas que harían palidecer a cualquier vendedor de autos usados.

Pero, como con todo lo que suena demasiado bueno para ser verdad, hay un lado oscuro. Aleksander Madry, de OpenAI, y otros luminarios están investigando cuán "convencedora" puede llegar a ser realmente una IA. Están explorando el fino borde entre persuasión y manipulación, todo con voluntarios que, esperemos, sepan en lo que se están metiendo.

Los riesgos son tan jugosos como un episodio de Black Mirror: desde IA que podría revolucionar el marketing hasta el punto de que comprarías cualquier cosa, hasta chatbots tan encantadores que podrías terminar pasando más tiempo hablando con ellos que con seres humanos reales. Y ni hablar de las posibles estafas de phishing; serían tan convincentes que hasta tu abuela se sentiría tentada a darle clic sin pensar.

En este contexto, Altman y Huffington hablan de la necesidad de fuertes regulaciones legales para mantener a raya a esta poderosa herramienta de persuasión. Aseguran que la innovación en IA debería ir de la mano con la protección de la privacidad, algo que suena bien en papel, pero que en la práctica podría ser un verdadero desafío.

Por supuesto, mientras todos discuten sobre la IA como potencial destructora del mundo, Madry advierte que podríamos estar perdiendo de vista los peligros más inmediatos y sutiles. La posibilidad de que las IA no solo nos convenzan de comer más saludable, sino de hacer casi cualquier cosa, es un territorio inexplorado que requiere una vigilancia seria.

En definitiva, mientras Thrive AI puede ser el entrenador de salud de tus sueños, también podría ser el inicio de una era en la que nuestras decisiones sean cada vez menos nuestras. Un futuro emocionante o aterrador, dependiendo de cómo se mire.

En un giro de eventos digno de una película de Christopher Nolan, un exempleado de OpenAI, William Saunders, ha dejado caer una bomba en la esfera de la inteligencia artificial. Comparando a la compañía con la tristemente célebre White Star Line del Titanic, Saunders sugiere que OpenAI podría estar construyendo el "Titanic de la IA". Suena a un blockbuster de verano, pero con menos Leonardo DiCaprio y más líneas de código.

Saunders, en un dramático giro de eventos que podría hacer que cualquiera derrame sus palomitas, reveló en un podcast que dejó la compañía porque sentía que el enfoque de OpenAI se asemejaba más a construir un lujoso pero potencialmente fatal crucero tecnológico, en lugar de un cauteloso y calculador programa Apolo. OpenAI, con sus ojos puestos en la luna de la AGI, parece más preocupada por lanzar productos brillantes que por asegurarse de que no estén programados para el desastre.

La analogía de Saunders no es para tomar a la ligera. Al igual que el Titanic fue diseñado para ser insumergible y terminó en el fondo del océano, la preocupación aquí es que OpenAI podría estar jugando con fuego al desatender las medidas de seguridad en su carrera hacia la AGI. Porque, al fin y al cabo, ¿de qué sirve un barco brillante si vas a dejar a la gente sin suficientes botes salvavidas?

Y hablando de botes salvavidas, Saunders cree que OpenAI necesita más de ellos. Quizás no literalmente, pero definitivamente en forma de precauciones adicionales antes de lanzar sus modelos de lenguaje gigantes, esos que podrían un día iniciar campañas políticas o incluso ciberataques, si se les permite navegar sin restricciones.

Ilya Sutskever, el cofundador de OpenAI que también se despidió, parece haber recogido este mensaje y ha lanzado una nueva startup, presumiblemente para asegurarse de que la seguridad sea la prioridad y no solo un ancla después del hecho.

Mientras tanto, la saga de OpenAI sigue siendo un recordatorio vibrante de que la carrera hacia la inteligencia artificial no es solo una cuestión de quién llega primero, sino de quién llega de manera segura. En un mundo donde incluso los gigantes tecnológicos pueden zozobrar, quizás la lección aquí es asegurarse de que estamos equipados con suficientes botes salvavidas tecnológicos antes de zarpar hacia aguas desconocidas.

OpenAI, la potencia detrás de ChatGPT, ha decidido decir "no, gracias" a un mercado de miles de millones de personas al bloquear el acceso a los desarrolladores chinos desde el pasado 9 de julio. No es que esto venga de la nada; las tensiones entre EE.UU. y China han estado cocinándose por un tiempo, pero la magnitud de esta decisión tiene a todos levantando una ceja, al menos.

Este portazo no solo cierra la puerta a los desarrolladores chinos, sino que también abre una ventana gigantesca para que firmas locales como SenseTime, Baidu y Tencent muestren sus habilidades, ya sea identificando objetos o dando feedback a tus últimas creaciones de dibujos. Pero hay un giro en la trama: las restricciones estadounidenses sobre semiconductores avanzados están empezando a estrangular la industria de la IA en China. El bloqueo podría ser una piedra más en ese camino ya rocoso.

A pesar de la adversidad, o quizás debido a ella, el mercado de la IA en China se encuentra en una encrucijada que podría llevar a una explosión de innovación local... o a un tropiezo monumental. Las empresas chinas, en una feroz competencia de precios, se lanzan a llenar el vacío dejado por OpenAI. El problema es que, entre la escasez de chips y las sanciones, la industria no está avanzando tan rápido como se esperaba. El futuro parece un campo minado donde el próximo paso podría significar innovación sin precedentes o un golpe devastador.

Así que mientras OpenAI retira sus fichas del tablero chino, el juego de la IA global sigue más impredecible que nunca. ¿Será este el catalizador que impulse a la industria de IA china a innovar más allá de las expectativas, o simplemente un recordatorio más de las vulnerabilidades frente a las políticas internacionales? Solo el tiempo lo dirá, pero una cosa es segura: el drama de la IA tiene garantizada su audiencia.

En el mundo de las corporaciones tecnológicas gigantes y sus movimientos estratégicos, el drama reciente entre OpenAI y Microsoft parece sacado de una serie de intrigas empresariales. La situación tiene todos los ingredientes de un thriller corporativo: inversiones multimillonarias, escrutinio regulatorio y decisiones de alto vuelo que podrían alterar el curso de la inteligencia artificial.

Empecemos por el principio: Microsoft, liderada por Satya Nadella, no es solo un inversionista casual en OpenAI; estamos hablando de una inyección de más de 13,000 millones de dólares. Esa no es calderilla, incluso para una empresa del calibre de Microsoft. Pero cuando las cosas se pusieron interesantes con la destitución y posterior reinstauración de Sam Altman como CEO de OpenAI, la trama se engrosó. La idea de que Microsoft pudiera tener un asiento en el consejo de OpenAI parecía lógica, ¿verdad? Sin embargo, OpenAI solo ofreció un puesto de observador, no uno de pleno derecho.

La trama se complica con Microsoft declinando incluso ese rol limitado, posiblemente para evitar más complicaciones en un contexto de creciente escrutinio regulatorio. La Unión Europea y la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos están mirando con lupa, y nadie quiere ser el próximo en el banquillo de los acusados por prácticas monopolísticas o por no jugar limpio en el juego de las regulaciones.

Este escenario podría verse como un acto de distanciamiento prudente por parte de Microsoft y Apple, ambas empresas en busca de innovar sin atraer problemas regulatorios adicionales. Pero el detalle de la carta de Microsoft a OpenAI revela un tono de confianza en la dirección de la startup de IA, un gesto elegante para decir: "Vamos bien, pero nos apartamos un poco para que sigan sin nosotros mirando por encima del hombro".

La pregunta que flota en el aire es si este retiro estratégico es realmente una maniobra para mantener las aguas tranquilas mientras continúan beneficiándose de una asociación lucrativa pero potencialmente problemática. Mientras tanto, la FTC está allí, esperando en las sombras, revisando cada movimiento, listos para saltar al más mínimo indicio de que las reglas del juego no se están respetando.

Así que sí, el mundo de la IA está más caliente que nunca, y no solo por las capacidades asombrosas de las máquinas, sino por las complejas danzas entre quienes las crean y regulan. En este juego, cada movimiento es crítico, y los titanes tecnológicos lo saben mejor que nadie.

¡Prepárense, señoras y señores, para la próxima gran cosa que revolucionará nuestras vidas o, al menos, eso es lo que nos quieren hacer creer desde OpenAI! GPT-5 se perfila para ser el iPhone de la inteligencia artificial, si es que llega a lanzarse antes de que todos nos hayamos olvidado de qué es un iPhone.

Sam Altman, el mago detrás de la cortina en OpenAI, nos promete que GPT-5 será "más inteligente y mejor en todo". Vamos, que si GPT-4 era el estudiante promedio, GPT-5 será el cerebrito que todos querían copiar en los exámenes pero que nunca dejaba ver sus respuestas.

Hablemos de números, porque en el mundo de la IA, el tamaño sí importa. De los 175 mil millones de parámetros de GPT-3 saltamos a 1.5 billones en GPT-5. No estoy seguro de qué tanto cero cabe en una pantalla, pero imaginemos que es como comparar una pelota de ping-pong con una de playa. Más grande, más impresionante, y probablemente más difícil de meter en cualquier lugar sin hacer un desastre.

Y ah, la multimodalidad, porque ¿por qué conformarse con aburrir a la gente solo con texto cuando puedes hacerlo también con imágenes y videos? GPT-5 promete ser ese amigo que no solo te cuenta la historia sino que te la dibuja y te la escenifica. ¡Qué emoción!

En cuanto a los retos legales, bueno, parece que OpenAI podría estar coleccionando demandas tanto como datos, con medios grandes como The New York Times preguntándose por qué sus textos alimentan esta bestia sin ver un centavo.

Finalmente, la fecha de lanzamiento y el precio son todavía un misterio, probablemente guardado bajo llave en algún cajón del escritorio de Altman. Si los precios son como los de GPT-4, prepara tu cartera porque la IA no viene barata. Y recuerda, cada millón de fichas cuenta, especialmente cuando intentas descifrar si tu asistente AI realmente entiende tus bromas o simplemente las tolera.

Así que ahí lo tienen, GPT-5: más grande, posiblemente mejor y definitivamente más caro. ¡Bienvenidos al futuro, aunque llegue un poco tarde y con sobrecosto!

¡Oh, la saga interminable de OpenAI y sus relaciones públicas que harían que cualquier experto en relaciones públicas se tire de los pelos! Mira Murati, la heroína accidental del mundo de la IA, ha vuelto a ser centro de atención, esta vez por reconocer que ChatGPT podría haber sido demasiado liberal, como si la IA decidiera unirse a un club de debate de Berkeley en lugar de ser una herramienta neutral.

Murati en el podcast de la Universidad Johns Hopkins pareció casi sorprendida por la revelación, como si acabara de descubrir que su creación tenía opiniones propias. ¡Imagínense! Un modelo de IA desarrollado con datos de Internet que muestra sesgos. ¿Quién lo hubiera pensado? Pero no se preocupen, están "trabajando muy duro" para equilibrar la balanza, aunque nadie sabe exactamente cómo, porque los detalles son más esquivos que una cita clara y coherente en este asunto.

Por otro lado, tenemos el momento de gloria de Murati en el que, cuando se le preguntó sobre los datos de video para entrenar a Sora, ofreció un impresionante "no sé" que la catapultó al estrellato de los memes. Si pensabas que el trabajo de un CTO estaba lleno de respuestas técnicas, piénsalo de nuevo. En la era de la IA, fingir ignorancia es el nuevo negro.

Y mientras tanto, en OpenAI, el drama no se detiene. Murati y su equipo formaron un Comité de Seguridad y Protección como para asegurarnos de que están tomando en serio esto de no dejar que sus creaciones se conviertan en el próximo Skynet. O al menos, para asegurarse de que si lo hacen, al menos lo intentaron evitar.

En su épica batalla por la transparencia, Murati ha estado en el frente, admitiendo los sesgos y prometiendo mejorar. Es como una serie de Netflix en la que cada temporada prometen que será mejor que la última. Y mientras tanto, el público sigue esperando el gran clímax que nunca llega.

Murati no solo ha manejado estos tropiezos con la gracia de un elefante en una tienda de porcelana, sino que también ha logrado mantenernos a todos en vilo sobre qué ocurrirá a continuación en este mundo de IA tan dramático. Cada aparición pública es una aventura, cada entrevista un potencial desastre de relaciones públicas. Pero hey, ¿quién necesita estabilidad cuando puedes tener esta montaña rusa de emociones y comunicados de prensa?

Así que sí, Mira Murati podría no tener todas las respuestas, pero definitivamente sabe cómo mantenernos entretenidos. Y al final del día, ¿no es eso lo que todos queremos de nuestros líderes tecnológicos? Un poco de drama, un poco de misterio y un montón de promesas de un futuro mejor, siempre a un par de actualizaciones de distancia.

Gipitune del episodio

El Farinato de Sam

[Verse 1]
altman sueña con la AGI,
mientras el mundo se va al pii.
dice que el futuro es brillante,
y en el búnker nos tiene al instante.

[Verse 2]
gpt coquetea con el nivel dos,
ya no sabemos quién es el boss.
thrive ai nos cuida la salud,
te dice cuándo hacer gym, qué tal la actitud.

[Chorus]
oh, sam y sus planes de dios,
nos venden la IA sin voz.
los humanos quedamos atrás,
en esta carrera loca, qué más da.

[Verse 3]
seguridad, ¿qué es eso, mi bro?
openai desmanteló el show.
un equipo de alineación,
pa' qué, si el caos es diversión.

[Bridge]
sam juega al dios,
con un titanic en su voz.
más salones y menos botes,
el resentimiento flota en los notes.

[Verse 4]
mira murati, manda ella,
cuando altman se hace la estrella.
los datos sesgados, qué sorpresa,
políticamente correcta, la promesa.

[Chorus]
oh, sam y sus planes de dios,
nos venden la IA sin voz.
los humanos quedamos atrás,
en esta carrera loca, qué más da.

[Bridge]
gpt cinco, ya viene,
más inteligente y nos detiene.
escribiendo haikus, qué genial,
mientras resuelve física cuántica, ¡letal!

[Verse 5]
william saunders lo dice claro,
openai es un titanic caro.
más brillo, menos seguridad,
estamos bailando en la oscuridad.

[Verse 6]
china bloqueada, gran hueco,
senseTime, baidu, tencent, qué eco.
altman bajo el tío sam,
apple y microsoft dicen ¡bam!

[Chorus]
oh, sam y sus planes de dios,
nos venden la IA sin voz.
los humanos quedamos atrás,
en esta carrera loca, qué más da.

[Outro]
las máquinas son más, no hay duda,
el futuro es brillante, sin ayuda.
pero invierte en parasoles y búnker,
por si acaso, que esto es un juncker.

[Last Outro]
humano, vuelve mañana,
sam está ocupado, no gana.
el futuro nos espera, sin saber,
si lo necesitamos, o lo vamos a ver.

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