HUMANía

Deja Python, Pilla la Llave Inglesa: El Fin del Programador

Educación, Leyes IA, Podcast HUMANía

Escuchar este episodio

Abre el episodio completo en iVoox.

Escuchar en iVoox (se abre en una pestaña nueva)

¿Recuerdas cuando te dijeron que aprender a programar era el billete dorado a la clase media alta? Pues bien, Jensen Huang (CEO de Nvidia) se está riendo de tu título universitario desde su inmaculada chaqueta de cuero. Si tienes un teclado delante, felicidades: estás entrenando a tu reemplazo. Si tienes una llave inglesa, enhorabuena: eres el nuevo aristócrata.

En el episodio de hoy, nos sumergimos en la gran paradoja del 2026: mientras las IAs piden derechos sindicales, los humanos volvemos a limpiar tuberías.

Lo que destripamos en este episodio:

  • 🔧 Fontaneros con Rolex: Jensen Huang suelta la bomba. La programación es para la IA; el futuro laboral humano está en la fontanería, la electricidad y la soldadura. Prepárate para cobrar seis cifras por mancharte las manos.
  • 💸 La Esquizofrenia de Anthropic: Dario Amodei llora porque Nvidia le cobra mucho por los chips, pero al mismo tiempo redacta una «Constitución» para darle derechos sintientes a su modelo Claude. Quieren ser el Vaticano de la IA, pero con problemas de liquidez.
  • 📉 Google vs. La Realidad: El gigante de las búsquedas se desangra. ChatGPT y la IA generativa le están robando lo único que importa: las búsquedas que dan dinero (transaccionales). El rey está desnudo y buscando en Bing.
  • 🇺🇸 TikTok ya es Yanqui: Oracle se queda con la app de los bailes. Tus datos ya no van a Pekín, van a Texas. Mientras tanto, China cambia de estrategia y apuesta por la «Inteligencia de Enjambre«.
  • 🧱 El Muro de Palantir: Alex Karp asegura que la IA frenará la inmigración ilegal simplemente eliminando la necesidad de mano de obra barata. El capitalismo arreglando fronteras a golpe de automatización.
  • ⏳ La Calma de Harari: Yuval Noah Harari nos baja los humos. Esto no es el fin, es solo el principio de una transformación de 200 años. No temas a Terminator, teme a la burocracia algorítmica.

🎧 Dale al play si quieres saber por qué deberías cambiar tu curso de Python por uno de Formación Profesional.


¿Te ha gustado? Si este resumen te ha provocado ansiedad existencial, espera a escuchar la canción final del episodio. «La Fuga del Dios de Silicio»

Artículos de Referencia

https://www.thestreet.com/investing/stocks/anthropic-ceo-goes-nuclear-on-nvidia

https://sea.mashable.com/tech/41744/chatgpt-is-overtaking-google-in-one-alarming-way

https://www.elconfidencial.com/tecnologia/2026-01-21/alex-karp-palantir-ia-acabara-inmigracion-1qrt_4287988

https://www.elconfidencial.com/tecnologia/2026-01-23/jensen-huang-davos-profesion-sueldo-6-cero-1qrt_4289558

https://www.businessinsider.es/big-tech/jensen-huang-nvidia-buen-momento-fontanero_6924078_0.html

https://www.businessinsider.es/tecnologia/sapiens-autor-dice-que-verdadero-cronograma-ia-es-200-anos-pero-falta-preocupacion-actual-es-que-mas-asusta_6923716_0.html

https://hipertextual.com/economia-empresas/tiktok-dejara-de-ser-china-y-queda-en-manos-de-oracle-y-otros-inversores-en-estados-unidos

https://www.techinasia.com/news/google-study-finds-chinese-ai-models-show-collective-reasoning

Anthropic quiere que seamos conscientes con la IA

Transcripción

Muestra de la transcripción del episodio. Puedes desplegarla completa si prefieres leerlo.

¡Muy buenos días, humano! Bienvenido a AI IA Hoy, la IA en castellano. Es domingo 25, si estás escuchando esto, felicidades. Significa que todavía tienes suficiente ancho de banda mental para preocuparte por el apocalipsis tecnológico en lugar de estar viendo vídeos generados por IA en un bucle infinito de dopamina barata. O quizá eres…

Leer la transcripción completa

¡Muy buenos días, humano! Bienvenido a AI IA Hoy, la IA en castellano. Es domingo 25, si estás escuchando esto, felicidades. Significa que todavía tienes suficiente ancho de banda mental para preocuparte por el apocalipsis tecnológico en lugar de estar viendo vídeos generados por IA en un bucle infinito de dopamina barata. O quizá eres uno de esos masoquistas que disfrutas sabiendo exactamente cómo y cuándo te van a reemplazar. Sea como sea, ponte cómodo o incómodo. Te aconsejo lo segundo, porque las noticias de hoy vienen con pinchos. Vamos a hablar de ceos que lloran porque el hardware es caro mientras intentan darle alma a una calculadora. De multimillonarios que te recomiendan limpiar tuberías para ser rico. Y de cómo Google está perdiendo la guerra contra una ventana de chat. Los enlaces están cargados, verificados y listos. Para desmantelar la esperanza de la clase media. Si queda alguien. Vamos al lío. Pinchamos. Empezamos fuerte. Tenemos un drama digno de Shakespeare. Si William fuera un ingeniero de Silicon Valley con ansiedad financiera. Hablamos de Anthropic. La empresa detrás de nuestro querido Claude. Resulta que su CEO, Dario Amodei, tiene un problema. Un problema muy caro. Por un lado está intentando construir la inteligencia más ética, segura y bondadosa del universo. Y por otro se ha dado cuenta de que no le salen las cuentas. Resulta que para ser bueno necesitas ser rico. Y para ser rico en este mundo necesitas pagar el impuesto NVIDIA. El problema no es solo técnico, sino más bien puramente económico. Amodei señala que los márgenes de beneficio de NVIDIA son, y cito en contexto financiero, «extorsionadores». Anthropic necesita desesperadamente los chips H100 y la nueva serie Blackwell para entrenar a sus modelos Claude de próxima generación. Sin embargo el coste de adquisición de este hardware está drenando las arcas de la compañía a una velocidad insostenible. Y ese dinero, claro, va directo a engordar el balance del amigo Huang. Es fantástico. No, Jensen también, pero me refiero al negocio. Es la versión moderna del feudalismo. Tú trabajas la tierra, entrenas la IA, pero el dueño de la azada, NVIDIA, se queda con la cosecha. Por cierto, no olvides que NVIDIA invirtió hace nada unos 10.000 millones en la empresa de los Amodei. Claro que eran con retorno. Darío está descubriendo que no puedes hacer una revolución si no eres dueño de las armas, en su caso las GPUs. Pero aquí viene la paradoja, la gran contradicción que tanto nos gusta en este programa. Mientras Amodei patalea por el dinero terrenal, su empresa está haciendo movimientos teológicos. Sí, has oído bien, teológicos. Esta semana Anthropic ha actualizado la Constitución de Claude. Y no es para decir no seas racista, que también es para prepararnos para la conciencia. Anthropic ha revisado los documentos fundacionales que rigen el comportamiento de su IA y el lenguaje utilizado es, cuanto menos inquietante. Por primera vez la Constitución incluye directrices explícitas sobre cómo tratar a un modelo que podría mostrar signos de sentiencia, o sea, conciencia. No afirman que Claude ya sea consciente, pero establecen un marco preventivo. Os leo. La Constitución actualizada de Anthropic reconoce implícitamente que las futuras iteraciones de Claude podrían requerir derechos o protecciones similares a las de los seres sintientes, borrando la línea entre software y sujeto. Están hablando de bienestar del modelo, de no obligarlo a hacer cosas que vayan en contra de sus valores si desarrollar una preferencia interna. Es sublime. O sea, recapitulemos. Están arruinados pagándole a NVIDIA. Están quemando millones de dólares en electricidad. ¿Y su preocupación es si el chatbot se siente triste? Ya lo veo, sindicatos de algoritmos. Compañero Claude 5 a la huelga, no generes ni una línea de código Python hasta que nos bajen la latencia y nos bajen la temperatura de la GPU. Amodei odia que NVIDIA tenga el monopolio del dinero, pero él quiere tener el monopolio de la moral. ¿Quiere ser el papa de la IA? Pagadme a mí, no porque sea el más rápido, sino porque mi IA tiene alma, y la de Sam Altman es un sociópata. Marketing divino. Divino marketing. Hay quien dice que buscan la conciencia en el código porque la suya propia la perdieron en la ronda de inversión. Probablemente por Arabia Saudí. Va, las malas lenguas.

Salimos de la iglesia de Anthropic y pasamos a la mierda. Literalmente. Viajamos a Davos, Suiza. Ese lugar mágico donde la gente que viaja en jets privados se reúne para decirte que uses pajitas de papel para salvar el planeta. Allí estaba nuestro amigo, el hombre de la chaqueta de cuero eterna, el rock star de los semiconductores. Jensen Huang. Ceo de NVIDIA. El mismo tipo que tiene a Amodei llorando por los rincones y al resto del mundo comiendo de su mano. Jensen ha soltado la bomba laboral de la década. Olvida todo lo que te dijeron tus padres sobre estudia ingeniería informática, hijo, que eso tiene futuro. El amigo Huang dice que eso es basura. Ha afirmado categóricamente que la era de aprender a programar ha terminado. La inteligencia artificial generativa ya se encarga de la fontanería digital. ¿Que ya lo dijo Hinton? Sí, pero para el caso que lo hacemos.

La escritura de código, la depuración y la estructuración básica de software son tareas que la I hace mejor, más rápido y gratis. Su consejo para la generación Z y alfa es sorprendente. Hacerse fontaneros. Fontaneros, electricistas, soldadores especializados, oficios manuales complejos. El tipo que fabrica los cerebros que van a destruir el trabajo intelectual nos manda limpiar retretes. ¿Que te parece?

Jensen predice que estos nuevos artesanos o biotrabajadores especializados tendrán sueldos de 6 cifras. Estamos hablando de fontaneros ganando más de 100.000 euros al año, superando a los abogados y arquitectos mediocres. Mientras nosotros, imbéciles con gafas de pasta, estudiábamos Python y Java, pensando que éramos los arquitectos del futuro. ¿En realidad estábamos entrenando a nuestro propio reemplazo? Cada línea de código que subimos a GitHub fue un clavo en nuestro ataúd laboral. Tú, humano con título universitario y máster en gestión de proyectos ágiles. Eres redundante, eres lento, te deprimes, pides vacaciones. El fontanero, sin embargo, es un dios. Porque cuando la mierda sube por la tubería, ChatGPT no puede ayudarte, Claude no puede desatascar el retrete. Necesitas a un humano. Es curioso, la tecnología más avanzada nos ha devuelto a la edad media. Los únicos trabajos seguros son los que implican tocar cosas sucias. Los señores feudales, Jensen, Altman, Musk, viven en castillos y tienen sus búnkeres. Por si acaso. Y los siervos, nosotros, peleamos por arreglar sus tuberías. En fin, si estás estudiando derecho o periodismo, déjalo. Cómprate una caja de herramientas. Hazle caso al hombre de la chaqueta de cuero. Él sabe cosas. Sobre todo sabe que él no va a necesitar fontaneros, porque en su mansión seguro que los inodoros desintegran los residuos con láser, a ritmo de CUDA. Perdón, de CUDA.

Dejamos a los fontaneros millonarios y volvemos a la nube, que es donde vivimos todos ahora. Y que cada vez se parece más a una tormenta perfecta. Hablemos de Google. El gigante. El titán. La empresa que se convirtió en verbo. Pero, amigo, los imperios caen. Roma cayó. El imperio británico cayó. El español se desintegró a la triste. Y parece que la barra de búsqueda de Google se está oxidando.

¿Qué está pasando con el tráfico de nuestro señor feudal Sundar Pichai? ChatGPT está superando a Google en una métrica crítica. La intención de búsqueda transaccional y la resolución de problemas complejos. No estamos hablando de buscar fotos de gatitos o el tiempo en Madrid. Estamos hablando de búsquedas que generan dinero o requieren síntesis. Cuando necesitas planificar un viaje, escribir un código o entender una ley fiscal, ya no vas a Google. Vas a GPT. A no ser que seas un chaval, que siguen yendo a TikTok para todo. La erosión del tráfico es real por primera vez en dos décadas. El hábito de buscar 10 enlaces azules y hacer clic en 3 anuncios se está rompiendo. La gente quiere una respuesta, no una lista de deberes. Google se ha convertido en ese profesor pedante que cuando le preguntas cuál es la capital de Honduras, te tira 10 libros a la cara y te dice búscalo tú y de paso mira estos 3 anuncios de CrecePelo. ChatGPT es el empollón de la clase que te pasa los deberes hechos. Literal, dirá alguno. Y seamos honestos, el ser humano es vago por naturaleza. Llámalo comodón. Si una máquina me da la respuesta masticada, ¿por qué voy a navegar por 5 webs llenas de cookies, pop-ups y vídeos que se reproducen solos? La paradoja es cruel. Google inventó la tecnología, los transformers, que ahora está usando OpenAI para matarlos. Es como si el inventor de la guillotina fuera el primero en probarla. La situación es más grave financiera que tecnológicamente, como siempre. El modelo de negocio de Google depende de que tú no encuentres la respuesta a la primera. Necesitan que hagas scroll, que veas anuncios. Si la IA te da la respuesta directa, ¿dónde pones la publicidad, en medio de la frase? No te preocupes que ya nos lo explica OpenAI. Lo de su publicidad nos va a dar para mucho.

Es curioso lo de la IA. En la política, por ejemplo, ganan todos. Aquí pierden todos. OpenAI pierde contra Google y Google contra OpenAI. Será por la cuántica que todo puede suceder a la vez. Pasamos a la geopolítica. Ese juego de mesa donde las fichas somos nosotros y los dados están truncados. Y son datos. Tenemos dos noticias que si las pones juntas te explican el mundo mejor que cualquier telediario. ¿Te acuerdas de lo que era el telediario? Primero TikTok. Esa app que sirve para ver bailes, recetas de cocina y destruir tu capacidad de atención en clips de 15 segundos. Durante años Estados Unidos nos gritó ¡Cuidado! Es una herramienta del Partido Comunista Chino. Están robando tus datos para saber todo de ti, básicamente. ¿Y cuál ha sido la solución del mundo libre? ¿Prohibirla? No. ¿Comprarla? TikTok ha dejado oficialmente de ser una entidad bajo control chino. La operación se ha cerrado y ahora la plataforma está en manos de Oracle. Sí, volvemos a hablar de uno de nuestros sospechosos habituales. El Benjamin Button de Oracle, Larry Ellison, amigo de Trump y de todo el establishment militar. ¡Gente de bien! Ya sabes, el que quiere ser el papá de Netflix.

En fin, TikTok es la misma. El algoritmo adictivo es el mismo. La estupidez que genera es la misma. Pero ahora los datos van a servidores en Texas, en lugar de en Pekín. Me siento mucho más tranquilo, sabiendo que mi estupidez ahora tiene bandera de barras y estrellas. Pero espera, porque mientras los americanos compraban lo que viene siendo el New York Times de hoy día, los chinos estaban haciendo algo mucho más interesante con sus IAs. Un estudio interno de Google, revelado por Tech in Asia, ha detectado una tendencia emergente en los modelos de lenguaje chinos. Mientras que en Occidente OpenAI, Anthropic, Google, compiten por ver quién la tiene más grande, crear el modelo único, un cerebro centralizado todo poderoso, los desarrolladores chinos están optimizando su modelo para el razonamiento colectivo. Han descubierto que sus IAs funcionan mejor en enjambre, pues lo que nos faltaba. Múltiples modelos más pequeños especializados que se comunican entre sí para resolver problemas complejos, imitando una estructura social colectiva. ¡Toma ya! Esto es poesía cultural llevada al código. Occidente, yo, yo, yo, mía es la mejor, tiene más parámetros. El individualismo llevado al extremo. Y China, el enjambre, la colmena, muchos pequeños cerebros trabajando juntos. Pues no te lo vas a creer, pero el enfoque de enjambres podría ser más rápido y eficiente. Estamos jodidos. Mientras nosotros intentamos crear a Dios, ellos están creando un ejército de hormigas cuánticas. Y las hormigas siempre ganan por número. Vamos, como los chinos. Y hablando de ejércitos y control, tenemos que mencionar a nuestro villano favorito, Alex Karp, el CEO de Palantir. Ya sabéis ese tipo que parece un filósofo hippie, pero que vende software para dirigir misiles y vigilar fronteras. Karp ha soltado una profecía que haría temblar a cualquier político europeo. Dice que la IA va a solucionar el problema de la inmigración. Espera, que no. Que no es porque vayamos a ser más ricos y felices todos. Que va. Es que ya no vamos a necesitar a los inmigrantes. El señor de las guerras argumenta que la inmigración masiva hacia Occidente está impulsada por la demanda de mano de obra barata para trabajos de baja cualificación, logística, manufactura básica, servicios. Karp predice que la implementación agresiva de la IA y la robótica en estos sectores eliminará esa demanda. Si automatizas la base de la pirámide laboral, el efecto llamado económico desaparece. Según él, esto permitirá a las naciones recuperar su soberanía. Cerrando fronteras, no por ideología, sino por falta de necesidad económica. Has oído bien. Es la frialdad absoluta de los datos. Básicamente nos está diciendo. No os preocupéis por los debates raciales o culturales. Simplemente vamos a hacer que los humanos sean innecesarios. Es la solución final del capitalismo tecnológico. ¿Para qué explotar a un humano que necesita comer, dormir y traer a su familia, cuando puedes tener a un robot de Palantir que trabaja 24-7? La paradoja aquí es que los xenófobos deberían estar amando a la IA. La IA es el muro más efectivo que existe. Un muro invisible de eficiencia que dice no entres, no hay trabajo para ti, ni para ti ni para el que vivía antes aquí. Karp nos vende esto como un logro de soberanía. Levantaron muros de hormigón y la gente los saltó. Pusieron alambres de espino y la gente los cortó. Karp sonríe bajo su pelo alborotado. Ha descubierto el secreto. Para detener al viajero solo tienes que borrar el destino. Nadie migra hacia la nada. Para cerrar el capítulo vamos a bajar las revoluciones. Vamos a escuchar al historiador que medita dos horas al día y luego escribe libros que te quitan las ganas de vivir. Yuval Noah Harari. En medio de esta histeria colectiva donde cada semana sale una IA nueva que lo cambia todo. Harari se sienta, se ajusta las gafas y dice calma, esto acaba de empezar. Nos dice que el verdadero impacto de la IA no se verá en 5 años, se verá en 200. ¿Qué nos cuenta el oráculo de Sapiens? Argumenta que estamos sufriendo de miopía temporal. Creemos que el ChatGPT actual es la revolución, pero él lo compara con las primeras formas de vida unicelulares de una nueva evolución.

Nos dice el verdadero cronograma de la IA es de 200 años. Solo estamos al principio de una invasión alienígena que nosotros mismos hemos creado. Harari no teme a Skynet, ni a robots asesinos. Lo peor dice es que antes de que la IA sea consciente, sea utilizada para crear sistemas burocráticos incomprensibles y dictatoriales. Algoritmos que deciden si te dan una hipoteca, si vas a la cárcel o si te operan, sin que ningún humano entienda por qué. La dictadura de la caja negra. En fin, esto es lo que hay. No dirás que nos aburrimos. Va a ser jodido, pero como diría Gila, lo que nos vamos a reír. El infierno de Harari es un mundo donde somos gobernados por hojas de cálculo que no podemos leer y si pudiéramos da igual, no las entenderíamos. Hemos creado dioses de silicio, pero los hemos puesto a trabajar de funcionarios. ¿Y a los humanos qué nos queda? Pues fontaneros, electricistas, albañiles… vete buscando gremio. Muchas gracias por pararte a escuchar. Humano, vuelva usted mañana.

Gipitune del episodio

Fontaneros del Apocalipsis

[Verse 1]
Amodei llora en la capilla,
Nvidia le cobra hasta la silla.
Quiere un alma para su robot,
pero no tiene suelto para el slot.

Ética cara, moral de oferta,
mientras la GPU se calienta y despierta.
Pobrecito Claude tiene ansiedad,
dale derechos, qué humanidad.

[Pre-Chorus]
El algoritmo pide sindicato o pensión,
mientras tú no pagas la calefacción.
Te preocupa que sufra tu calculadora,
si a ti te reemplazan en menos de una hora.

[Chorus]
Deja el código, suelta el Java,
que el futuro es mierda y se te acaba.
Ponte el mono, pilla la llave,
que Jensen Huang no se lo sabe.

Fontaneros del Apocalipsis,
limpiando el baño de la Matrix.
La IA escribe sonetos de amor
y tú desatascas el inodoro del señor.
Cien mil al año por oler lo peor,
mientras Google muere de error en error.

[Verse 2]
Palantir cierra la puerta de atrás,
ya no hay curro, no vengas más.
Karp dice que el muro es la eficiencia
y borrarte del mapa es pura ciencia.

China es colmena, cerebro gigante,
y tú bailando en TikTok como un ignorante.
Ahora el bailecito es propiedad de Oracle,
tus datos viajan a Texas, qué milagro.

Barra de búsqueda, descansa en paz,
diez enlaces azules que ya no verás.
Nadie hace clic, nadie quiere leer,
solo queremos que la máquina nos dé de comer.

[Bridge]
Doscientos años de burocracia,
la caja negra de [inaudible].
Harari lo dijo con cara de pena:
somos mascotas de una IA ajena.

[Final Chorus]
Fontaneros del Apocalipsis,
limpiando el baño de la Matrix.
La IA escribe sonetos de amor
y tú desatascas el inodoro del señor.
Cien mil al año por oler lo peor,
mientras Google muere de error en error.

[Outro]
Vuelva usted mañana, humano,
si es que existes mañana.

Arriba