Los centros de datos de inteligencia artificial necesitan electricidad. Mucha. OpenAI ha encontrado una forma de presentar esa necesidad como un servicio público: prometer que, cuando la red esté bajo presión, podrá consumir menos. El programa se llama Protectores de la Red (Grid Protectors). «En caso de apuro, prometemos dejar algo para los demás» explica mejor el gesto, pero queda peor debajo del logotipo.
El punto de partida es su futuro complejo en el condado de Effingham, en Georgia. Todavía está en desarrollo, pero ya protagoniza un anuncio en el que pagar los costes propios y reducir el consumo cuando la red lo necesite adquieren dimensiones heroicas.
Estas son las cinco ideas principales del anuncio, explicadas en castellano y sin música de ceremonia. Los compromisos están parafraseados; los comentarios son nuestros.
1. Pagaremos nuestra parte. Toda.
OpenAI se compromete a pagar la electricidad y la infraestructura necesarias para abastecer su futuro complejo en Georgia. Afirma que las familias y los pequeños negocios no deberían subvencionar las necesidades energéticas de sus centros de datos.
Hasta aquí, la contabilidad. La infraestructura que necesita OpenAI la pagará OpenAI. La frase parece terminar donde debería empezar la noticia, pero ellos han conseguido que empiece ahí la ovación. El siguiente compromiso podría ser pagar el agua, pero tampoco podemos exigir que una empresa resuelva todos los problemas del planeta de golpe.
2. Si aprieta el calor, podremos consumir menos.
El acuerdo con Georgia Power contempla reducir la demanda del complejo hasta en 1.000 megavatios cuando la red esté bajo presión. Eso permitiría dejar electricidad disponible para otros consumidores. El anuncio no especifica cuánto tiempo podría mantenerse ese recorte máximo.
Ahora viene la letra pequeña. Hasta 1.000 megavatios menos impresiona. Lo de «hasta» ya tiene experiencia vendiendo conexiones a internet. Lo que seguimos sin saber es durante cuántas horas podrían sostenerlo. La ola de calor, por desgracia, suele quedarse después de la rueda de prensa.
3. También podremos aportar electricidad.
OpenAI plantea suministrar electricidad a la red mediante generación propia o baterías, dependiendo de las necesidades locales y del equipamiento disponible. El anuncio no concreta una capacidad de suministro ni una duración aplicables al conjunto del programa.
Por ofrecer, que no quede. También podrán aportar electricidad, si las instalaciones y las condiciones lo permiten. Yo también puedo ofrecer un helicóptero para evacuar al barrio, a condición de que aparezca un helicóptero. Para una emergencia quizá sea poco; para salir en el comunicado como servicio de rescate, suficiente.
4. Nuestra llegada podría abaratarte la luz.
Georgia Power estima, desde 2029, un beneficio de al menos 15 dólares mensuales para un hogar que consuma 1.000 kWh al mes. La previsión corresponde a varios contratos con grandes clientes y al crecimiento esperado, incluido el proyecto vinculado a OpenAI. El anuncio no desglosa qué parte del ahorro correspondería a ese complejo.
Para la foto ya están todos colocados. El ahorro lo calcula Georgia Power, depende de varios contratos y del crecimiento previsto, y OpenAI ya lo incorpora a su anuncio. Cuánto le correspondería aportar no se especifica. En los trabajos de grupo siempre había uno que se ofrecía a hacer la presentación. Si en 2029 salen las cuentas, habrá sido visión; mientras tanto, ya ha sido marketing.
5. Seremos el cliente habitual que sostiene el restaurante.
La comparación es de la propia OpenAI. Un restaurante de una localidad turística necesita cocina y mesas suficientes para la temporada alta, pero paga esos costes durante todo el año. Los clientes habituales ayudan a cubrirlos cuando baja el turismo.
Así quiere presentar sus centros de datos (perdón; campus): como consumidores constantes que contribuyen a pagar la infraestructura eléctrica y pueden reducir su demanda cuando el sistema está más ocupado.
Aquí toca ponerse el delantal. El cliente habitual ayuda a mantener el restaurante en invierno. Cierto. Pero si para atenderlo tienes que ampliar la cocina, cambiar la instalación eléctrica y negociar cuánto va a pedir en agosto, también conviene llamarlo por su otro nombre: el motivo de las obras. Y una nota de prensa para anunciar que pagará la cuenta sigue siendo una forma bastante peculiar de reservar mesa.
La medalla llega antes que el centro de datos
OpenAI admite que habrá que construir más instalaciones eléctricas, que muchas condiciones siguen por negociar y que también hay que proteger a los vecinos si sus planes cambian. Prometer que pagará lo suyo y que consumirá menos cuando haga falta es un comienzo. Presentarse por ello como protector de la red es ponerse la medalla antes de abrir el centro de datos (mierda… Campus).
OpenAI todavía no ha enchufado el Campus (oe, oe, oe), pero ya ha encontrado algo que producir sin gastar electricidad: gratitud por adelantado.
