OpenAI planea promover la denominación «AI compute campuses» para sus centros de datos después de las elecciones legislativas estadounidenses, según Axios.
Campus. Suena a investigación, estudiantes y cafeterías. Centro de datos suena a instalación industrial. A veces, el primer avance tecnológico consiste en contratar al departamento de comunicación.
Los centros de datos no tienen un problema de diccionario
Como contexto, Associated Press ha documentado protestas de sensibilidades políticas distintas, con preocupaciones por el agua, las tierras agrícolas y las facturas eléctricas. También recoge expectativas de empleo y desarrollo económico.
Son cuestiones que requieren condiciones y cifras. Una nueva denominación tiene la ventaja de no comprometer a nada.
Si un vecino pregunta quién paga la infraestructura, «campus» no es una respuesta. Es una palabra con jardines imaginarios.
Las promesas, con examen
OpenAI sí ha anunciado compromisos concretos. En su comunicado de agosto sobre PORTS-Pike, en Ohio, afirmó que el proyecto asumiría sus costes específicos de energía e infraestructura, recircularía agua y publicaría informes anuales.
Eso merece seguimiento. Son compromisos, no resultados acreditados. La web del proyecto también describe nuevas instalaciones eléctricas y generación con gas natural. La física, por desgracia para el marketing, no entiende de eufemismos.
Habrá que comprobar qué se consume, quién paga y cuántos empleos permanecen cuando termine la obra. Y si participar permite cambiar las condiciones o únicamente escuchar cómo las presentan.
Si los compromisos son sólidos, que hablen los compromisos. Si los beneficios se cumplen, que hablen los resultados.
El cartel puede decir «campus». La rendición de cuentas no debería quedarse en asignatura optativa.
