Revista HUMANía

Rechazo ciudadano a los centros de datos de IA desafía a la élite de Silicon Valley

The Guardian

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Multitud protesta frente a una obra en construcción; en la roca se ven cuatro grandes rostros tallados y carteles en inglés.
Imagen creada con IA · Modelo: gpt-image-2.

Rob Reich cuenta que en una cena de Silicon Valley los tecnólogos defendieron un Estado tecnocrático en lugar de una democracia.

En EE. UU. comunidades locales imponen moratorias y prohibiciones a centros de datos de IA. Una encuesta de la Facultad de Derecho de la Universidad de Marquette indica que alrededor del 73 % de los estadounidenses cree que los costos de los centros de datos superan los beneficios y que el 70 % considera la IA perjudicial para la sociedad.

Encuestas del Pew Research Center muestran que el porcentaje de estadounidenses más preocupados que entusiasmados con la tecnología subió del 37 % en 2021 al 52 % recientemente. Expertos citados —Rumman Chowdhury y Henry Farrell— atribuyen parte de la oposición a narrativas de la industria que buscan eludir responsabilidades y a la sensación de que la ciudadanía no decide sobre proyectos que afectan sus vidas.

A nivel institucional, la Agencia de Protección Ambiental planea derogar una norma sobre consulta pública en permisos de contaminación, y el artículo señala apoyo político al proyecto de IA por parte de Donald Trump y un consenso bipartidista en mantener la ventaja sobre China.

Historiadores y analistas como Quinn Slobodian advierten que el poder económico y geopolítico del sector tecnológico protege su influencia frente a la presión democrática.

Cita literal del artículo original

El conflicto de los tecnócratas no es exclusivamente con la democracia. Es con cualquier institución que se atreva a imponer restricciones a cualquier gran proyecto que planeen lanzar al mundo

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