Revista HUMANía

La IA hace los deberes. Ahora el alumno tendrá que explicarlos

Reuters

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Móviles en bolsas de Faraday en primer plano y adolescentes conversando en un aula desenfocada al fondo.Imagen creada con IA
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El debate sobre IA y deberes ya está cambiando las aulas. En San Francisco, Tristen Chang ha sustituido los ensayos para casa por exámenes orales. Sus alumnos de sexto curso responden quince preguntas sobre personajes, argumentos y metáforas. El chatbot puede escribir el trabajo; ahora toca comprobar si quien lo entrega sabe de qué habla.

Su experiencia aparece en un reportaje de Reuters basado en entrevistas con una docena de docentes y expertos estadounidenses. Algunos están reduciendo los deberes y aumentando la escritura, la práctica y el debate en clase. No es una reforma nacional, sino una respuesta desde las aulas a una pregunta incómoda: ¿qué estamos evaluando cuando corregimos un texto que puede haber escrito una máquina?

IA y deberes: menos entregas, más explicaciones

Rusty Shabe, profesor de inglés en San Francisco, dedica más tiempo de clase a desarrollar ensayos. Bobson Wong, docente de matemáticas en Nueva York, asigna menos tareas para poder observar cómo resuelven los problemas sus alumnos.

Otros recuperan los cuadernos o buscan actividades prácticas. Meghan Hyland pide demostraciones culinarias para explicar elementos de Historia de dos ciudades. Importa que los estudiantes justifiquen sus decisiones y relacionen ideas, no solo que presenten un resultado vistoso.

El papel puede facilitar esa observación, pero tampoco hace milagros: copiar a mano sigue siendo copiar, con el añadido del calambre. Y los exámenes orales necesitan adaptaciones para que la facilidad de hablar en público no se confunda con saber.

Ayudar a aprender no es hacer el trabajo

Los estudios citados en el debate analizan usos distintos. Un ensayo de Harvard publicado en 2025 encontró mejores resultados con un tutor de IA diseñado con criterios pedagógicos para universitarios. Eso no demuestra que cualquier chatbot enseñe mejor.

El proyecto Your Brain on ChatGPT, del MIT Media Lab, observó diferencias en conectividad cerebral y dificultades para recordar el propio texto entre participantes que escribían ensayos con IA. Sus resultados son preliminares y tienen límites de muestra y de alcance.

La distinción importa: recibir orientación para resolver una tarea y encargar que la resuelvan por ti son actividades diferentes.

También hay docentes que incorporan estas herramientas. Michael Zagari utiliza IA para adaptar documentos históricos a distintos niveles de lectura y comenzar investigaciones. Enseñar a comprobar fuentes y detectar errores forma parte del aprendizaje; saber pedir una respuesta no basta.

La mirada HUMANía

En Educar cuando las respuestas sobran ya planteamos el problema: conseguir una respuesta y comprenderla son logros distintos.

Revisar borradores, discutir decisiones o explicar un procedimiento permite observar mejor esa diferencia. Pero exige tiempo y apoyo al profesorado. Pedirle que detecte trampas, reinvente los exámenes y mantenga la sonrisa no constituye precisamente una política educativa.

La IA puede ayudar a estudiar o permitir saltarse la parte en la que se aprende. Por eso importa comprobar qué sabe hacer después el alumno.

El chatbot puede entregar los deberes. El aprendizaje sigue sin poder adjuntarse en un archivo.

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