Fable fue castigado, Elon fue coronado
En este episodio de HUMANía, titulado “Musk compró la noche”, analizamos una semana donde la inteligencia artificial vuelve a mezclarse con poder, dinero, geopolítica y bastante miseria humana, que al parecer venía incluida en la versión premium.
El capítulo arranca con el caso Fable 5 y Mythos, los modelos de Anthropic que terminaron bloqueados tras una acusación de “jailbreak” difícil de sostener. La polémica nació cuando el modelo respondió a una petición tan revolucionaria como “arregla este código”. A partir de ahí, la administración estadounidense aplicó controles de exportación, Anthropic apagó los modelos y la comunidad de ciberseguridad se preguntó si arreglar vulnerabilidades acababa de convertirse en delito estratégico.
Después pasamos a la supuesta muerte de la fiebre del oro de la IA empresarial. Ya no basta con tener modelos gigantes, promesas brillantes y presentaciones llenas de palabras imposibles. Ahora las empresas tienen que demostrar que la IA funciona dentro de sistemas reales, auditables y gobernables. En paralelo, la “teoría de la roca voladora” nos recuerda que vender humo sigue siendo más rentable que comprobar si la roca vuela.
El episodio también entra en Dialog, la sociedad vinculada a Peter Thiel donde las élites tecnológicas, políticas y económicas son clasificadas mediante algoritmos según riqueza, fama e influencia. Una especie de red social para millonarios donde el algoritmo decide quién merece sentarse con quién, porque al parecer LinkedIn era demasiado proletario.
El bloque central lo ocupa Elon Musk y SpaceX. La salida a bolsa de SpaceX convierte a Musk en símbolo máximo de una era donde el capital privado no solo compra empresas, sino también el cielo. Starlink y sus miles de satélites plantean problemas de contaminación lumínica, basura orbital y riesgos para la astronomía. La noche, ese patrimonio común que nadie había tenido que privatizar todavía, empieza a parecer otro producto con suscripción.
En el carrusel final hablamos del fichaje de Noam Shazeer por OpenAI tras las polémicas de Character.AI, de los expertos que anticipan un futuro de productividad disparada pero subempleo creciente, y del G7 reuniéndose con gigantes tecnológicos para diseñar una regulación global de la IA liderada por Estados Unidos.
La conclusión es clara: la inteligencia artificial no es solo una tecnología. Es una disputa por el poder. Y mientras unos prometen progreso, otros ponen los datos, el cuerpo y la factura.
Artículos de Referencia
https://www.currentaffairs.org/news/a-trillion-dollars-isnt-worth-it-if-you-have-to-be-elon-musk
https://www.wired.com/story/anthropic-mythos-export-controls-ai-regulations
https://www.fastcompany.com/91560035/fable-5-crossed-a-line-the-world-was-not-ready-for
https://www.inc.com/vaclav-vincalek/what-the-theory-of-the-flying-rock-tells-us-about-ai/91362132
https://www.wired.com/story/how-peter-thiels-private-dialog-club-secretly-ranks-its-members
https://www.wired.com/story/leak-exposes-members-of-peter-thiels-secretive-dialog-society
https://www.cnbc.com/2026/06/19/musk-spacex-billionaire-shareholders.html
https://futurism.com/artificial-intelligence/openai-hires-noam-shazeer