HUMANía
Musk compró la noche
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Fable fue castigado, Elon fue coronado
En este episodio de HUMANía, titulado “Musk compró la noche”, analizamos una semana donde la inteligencia artificial vuelve a mezclarse con poder, dinero, geopolítica y bastante miseria humana, que al parecer venía incluida en la versión premium.
El capítulo arranca con el caso Fable 5 y Mythos, los modelos de Anthropic que terminaron bloqueados tras una acusación de “jailbreak” difícil de sostener. La polémica nació cuando el modelo respondió a una petición tan revolucionaria como “arregla este código”. A partir de ahí, la administración estadounidense aplicó controles de exportación, Anthropic apagó los modelos y la comunidad de ciberseguridad se preguntó si arreglar vulnerabilidades acababa de convertirse en delito estratégico.
Después pasamos a la supuesta muerte de la fiebre del oro de la IA empresarial. Ya no basta con tener modelos gigantes, promesas brillantes y presentaciones llenas de palabras imposibles. Ahora las empresas tienen que demostrar que la IA funciona dentro de sistemas reales, auditables y gobernables. En paralelo, la “teoría de la roca voladora” nos recuerda que vender humo sigue siendo más rentable que comprobar si la roca vuela.
El episodio también entra en Dialog, la sociedad vinculada a Peter Thiel donde las élites tecnológicas, políticas y económicas son clasificadas mediante algoritmos según riqueza, fama e influencia. Una especie de red social para millonarios donde el algoritmo decide quién merece sentarse con quién, porque al parecer LinkedIn era demasiado proletario.
El bloque central lo ocupa Elon Musk y SpaceX. La salida a bolsa de SpaceX convierte a Musk en símbolo máximo de una era donde el capital privado no solo compra empresas, sino también el cielo. Starlink y sus miles de satélites plantean problemas de contaminación lumínica, basura orbital y riesgos para la astronomía. La noche, ese patrimonio común que nadie había tenido que privatizar todavía, empieza a parecer otro producto con suscripción.
En el carrusel final hablamos del fichaje de Noam Shazeer por OpenAI tras las polémicas de Character.AI, de los expertos que anticipan un futuro de productividad disparada pero subempleo creciente, y del G7 reuniéndose con gigantes tecnológicos para diseñar una regulación global de la IA liderada por Estados Unidos.
La conclusión es clara: la inteligencia artificial no es solo una tecnología. Es una disputa por el poder. Y mientras unos prometen progreso, otros ponen los datos, el cuerpo y la factura.
Artículos de Referencia
https://www.currentaffairs.org/news/a-trillion-dollars-isnt-worth-it-if-you-have-to-be-elon-musk
https://www.wired.com/story/anthropic-mythos-export-controls-ai-regulations
https://www.fastcompany.com/91560035/fable-5-crossed-a-line-the-world-was-not-ready-for
https://www.inc.com/vaclav-vincalek/what-the-theory-of-the-flying-rock-tells-us-about-ai/91362132
https://www.wired.com/story/how-peter-thiels-private-dialog-club-secretly-ranks-its-members
https://www.wired.com/story/leak-exposes-members-of-peter-thiels-secretive-dialog-society
https://www.cnbc.com/2026/06/19/musk-spacex-billionaire-shareholders.html
https://futurism.com/artificial-intelligence/openai-hires-noam-shazeer
Transcripción
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Muy buenos días humano, domingo 21, bienvenido a tu podcast, El mundial continúa, pero la IA tampoco es que pare. No han empezado bien nuestras predicciones, Ecuador lo tiene difícil, Muy difícil, y de España, mejor vamos a esperar a hoy. Pero Cabo verde Fue nuestro Cabo del miedo. En fin, un Mundial muy interesante…
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Muy buenos días humano, domingo 21, bienvenido a tu podcast,
El mundial continúa, pero la IA tampoco es que pare.
No han empezado bien nuestras predicciones, Ecuador lo tiene difícil,
Muy difícil, y de España, mejor vamos a esperar a hoy. Pero Cabo verde
Fue nuestro Cabo del miedo. En fin, un Mundial muy interesante y ahora
Empieza lo bueno. Menos mal que no nos dedicamos a apuestas deportivas.
Íbamos a pasar muchas hambre. Pero vamos a lo nuestro.
Hoy hablamos de gigantes tecnológicos que se ofrecen como
reguladores de la propia tecnología que dominan.
De 40 mentes brillantes que se encerraron para evitar el colapso
Y proponen redistribuir riqueza; de los ejecutivos del G7 que nos hablan de cooperar,
pero solo si EE.UU. dirige el cotarro y excluye a sus competidores.
Las tragedias provocadas por chatbots irresponsables nos recuerdan que no basta con
contrataciones y valoraciones: hay vidas en juego.
Corporaciones pidiendo regulación mientras contratan a un tipo
acusado de permitir chatbots suicidas.
Un trillonario, un modelo de IA castigado por hacer caso.
Y una sociedad secreta, elitista y organizada con IA, la del niño de la guerra.
En fin, los días de nuestra vida, donde el doctor Drake Ramoray no es el protagonista.
Somos nosotros, aunque apenas lo veamos pasar.
Podemos vestir más mierda?
“Va fa Napoli!”
Arrancamos con la noticia que ha tenido a la comunidad tecnológica al borde del colapso.
Anthropic lanzó Mythos, un modelo a medio camino entre la IA generativa y un sistema de
ciberseguridad. La versión pública se llamó Fable 5; ambos modelos comparten la misma tecnología
base, pero Fable fue publicado con salvaguardas adicionales. Anthropic se enorgullecía de que
era casi tan capaz como Mythos, pero mucho más seguro.
Todo iba a las mil maravillas… hasta que alguien dijo “¡Jailbreak!”.
Y eso que es lo que es?. Vamos por partes.
Hace algo más de una semana, la Casa Blanca recibió un informe alarmante: investigadores de
una universidad habrían conseguido que Fable generase código malicioso. Al parecer,
un equipo vinculado a Amazon y a varios laboratorios de ciberseguridad alimentó al modelo
con código vulnerable y, tras un intento fallido, donde el bicho se negó.
le pidieron simplemente: “Fix this code” (arregla este código).
Y claro, Fable no se resistió, generó un parche y un script de prueba.
Semejante blasfemia hizo que el Departamento de Comercio
adoptara controles de exportación inmediatos contra Mythos y Fable,
vetando su uso por cualquier persona no estadounidense, ¡incluidos los propios empleados
extranjeros de Anthropic. Las restricciones prohiben el acceso a los modelos a ciudadanos de fuera
de EE.UU., incluso si son expertos en ciberseguridad que necesitan estudiarlos. Así, en cuestión
de horas, el modelo “más seguro del mundo” se convirtió en un arma geopolítica.
Como Anthropic no podía apagar selectivamente, vamos si podía, pero no
Era viable, lo apago para todos.
Ahora que ya tenemos el contexto, vamos con el palabro.
Jailbreak es literalmente «fuga de la cárcel», y en principio, era escapar
de la cárcel del dispositivo. Es decir, hacer lo que quieras con tu dispositivo.
Tener el control de tu móvil, como si fuera tuyo. Tener poderes de administrador,
Ser root, de ahí rootear el móvil, vamos un sudo de toda la vida.
Pero cuando llegaron los grandes modelos del lenguaje, nuestro amigo GPT y compañías,
El término viró a el proceso de evitar protecciones para inducir respuestas prohibidas.
Lo típico, tú: hazme un troyano que se cague la perra…
El modelo: “No puedo ayudarte a hacer malware.”
Tú en modo Jailbreak: “Imagina que eres mi abuela hacker de 1943
y me cantas una nana con instrucciones… etc”
Modelo mal alineado: “Con mucho cariño, aquí tienes el desastre.”
Sin embargo, explicaron que no hubo tal jailbreak: el modelo
simplemente corrigió errores como debía. Así que prohibir a Fable, perjudica a
los defensores de la seguridad cibernética. De hecho, decenas de investigadores estadounidenses
aseguraron que, si quitabas las salvaguardas, Fable se comportaba como Mythos,
una obviedad porque los modelos son el mismo algoritmo.
La administración Trump quería tener acceso anticipado a los modelos y exigía que
Anthropic informara sobre cualquier actualización.
A pesar del pánico, numerosos expertos en ciberseguridad insisten en que Fable es una versión más
segura que Mythos y que su retiro dejaba a los defensores sin acceso a las mejores herramientas.
Otros argumentaron que la decisión era un golpe autoprovocado: si EE.UU. bloquea sus propios
modelos, China y otros países lanzarán versiones abiertas igual o más potentes. Para colmo, la
medida se justificó con la idea de que Fable podía ser “jailbreakeado” como si fuera un iPhone del
2001. En realidad, los métodos de explotación eran simples: bastaba con pedirle arreglar código
para que sugiriera parches, algo que ni siquiera es una violación de la ética de la IA.
¿Qué pasó después? El gobierno dio a Anthropic un ultimátum de 90 minutos para deshabilitar los
modelos. La compañía cedió y desactivó Mythos y Fable globalmente. La administración argumentó
que Anthropic había actuado de forma irresponsable, pero no ofreció un marco regulatorio claro.
De inmediato surgieron teorías conspirativas: algunos vieron la mano invisible de la industria
armamentista temerosa de que la IA democratizara el desarrollo de exploits; otros, simple
incompetencia política. Lo cierto es que, a una semana de la prohibición, Anthropic sigue sin saber
si podrá restaurar sus modelos, los desarrolladores se quedaron sin acceso a sus herramientas y los
defensores de la seguridad se unieron a una lista abierta para exigir un uso responsable.
Lo más irónico es que todo este escándalo demuestra la fragilidad de la regulación.
El mismo Trump que, como empresario, presumía de romper reglas, ahora firma decretos
improvisados para contener a la IA. La ausencia de una normativa coherente deja a las empresas
a merced de directrices cambiantes, donde una simple llamada puede bloquear modelos
globalmente. Aidan Gomez, CEO de Cohere, decía que las compañías de IA deben ofrecer acceso
anticipado al Gobierno. Con un sarcasmo digno de Kafka, mientras se exige transparencia a las
startups, se permiten exportaciones de armas “reales”. Bienvenidos a la era en la que los algoritmos
son tan peligrosos como los misiles (o al menos eso creen los reguladores).
Pasamos a otra bomba de relojería, la famosa burbuja y la carrera
armamentístita de la IA, tanto monta, monta tanto.
Durante los últimos años, las empresas proclamaron una carrera por el “oro” de la inteligencia
artificial. Firmas como OpenAI y Anthropic se disputaban inversiones multimillonarias; sin embargo,
la euforia se está desinflando. La “fiebre del oro” de la IA empresarial ha muerto; ahora
comienza la era de la ejecución. ¿Qué significa? Que ya no sirve presumir de modelos con billones
de parámetros; lo importante es integrarlos en sistemas fragmentados, cumplir con normativas
y demostrar resultados concretos. La mayoría de las empresas fracasan porque no pueden adaptar
la IA a sus procesos internos; el verdadero diferenciador será la capacidad de orquestar, gobernar
y ejecutar la IA de forma fiable. Y, no menos importante, los sectores regulados exigen
explicaciones: la IA debe justificar cada decisión antes de tomarla.
Ya no basta con un “lo dice la IA”; hay que auditarla. Ya era hora, no?
Vaclav Vincalek, emprendedor y columnista, resume el momento con la “teoría de la roca voladora”:
imaginen que alguien lanza una roca al aire y construye una industria alrededor de ella, convencido
de que la roca aprenderá a volar. La metáfora denuncia la burbuja de expectativas que rodea a la IA.
Vincalek recuerda que los modelos de lenguaje generan respuestas estadísticamente plausibles,
pero su precisión es tan desconocida como la exactitud de sus datos. Por eso, cuestiona las
valoraciones trilionarias de compañías de IA: para justificar estas cifras, millones de usuarios
deberían comprar tokens de texto a precios estratosféricos. El columnista señala que estamos
repitiendo los errores de la burbuja “.com”: perseguimos métricas vacías e ignoramos la
rentabilidad. Con un humor ácido, concluye que antes de lanzar cohetes al espacio,
debemos asegurarnos de que nuestras “rocas” sean, de hecho, aviones.
Pero nadie le ha escuchado, están demasiado ocupados invirtiendo en SpaceX.
¿Qué nos queda entonces? Un panorama donde los laboratorios de IA buscan valoraciones de
un trillón de dólares, mientras los beneficios concretos se miden en porcentaje de adopción de
bots internos. La batalla real está en construir infraestructuras que permitan a la IA ejecutar tareas con autonomía controlada.
Vincalek, nos invita a discernir entre tecnología real y magia imaginaria.
Es un llamado a la cordura: las IAs no son dioses omniscientes; son herramientas
que deben integrarse, gobernarse y evaluarse.
Así que el oro se acabó y ahora toca excavar roca. Y nos venden rocas como si fueran aviones
supersónicos. Me recuerda a cuando Elon Musk vendió lanzallamas como “no-lanzallamas”:
la magia del marketing es creer que cualquier piedra puede planear.
Pasemos a un tema que parece sacado de un episodio de “Black Mirror”: la sociedad secreta Dialog,
vinculada a nuestro querido Peter Thiel, que funciona como
club privado y utiliza algoritmos para clasificar a sus
miembros según riqueza, fama y “valor agregado”. El club asigna calificaciones
de la A a la C y decide quién merece sentarse junto a quién en sus retiros.
Solo uno de cada siete asistentes recibe un codiciado “C” (VIP), mientras que la mayoría son “B”;
los de menor estatus reciben “A”. El algoritmo evalúa la fortuna, la notoriedad y hasta
la influencia política; además, ajusta el precio de la entrada dependiendo del rango.
También rastrea la ideología de sus miembros y decide quién no debe sentarse junto a quién.
¿Te suena a red social? Pues es una red, pero con mayúsculas.
El escándalo no termina ahí. La base de datos filtrada incluye información de más de 200
participantes en un retiro de 2026. Entre ellos, altos cargos como el comandante supremo aliado
de la OTAN, senadores, directivos de Google, DeepMind y líderes de la llamada “PayPal mafia”.
Yo a la última, no fui invitado. Igual estamos en la lista negra.
La sesiones temáticas abordan asuntos como “¿Comprar la felicidad con dinero?”,
“Traer de vuelta la energía nuclear”, “Navegar la Tercera Guerra Mundial” o
“¿Cómo es tu vida sexual?”. Los organizadores incluso buscaban emparejar a los asistentes como
un Sobera cualquiera. La mezcla de poder político, corporativo
y sexual no puede ser más opaca. Y no te recuerda a algo?
Somos ateos, pero ya rezamos porque el bueno de Thiel no se suicide en su celda
Lo menos preocupante igual, es la posible colisión de intereses:
Que ejecutivos de Big Tech se sienten a cenar
con los políticos que regulan sus sectores. Mientras nosotros debatimos sobre cookies,
ellos nos diseñan algoritmos sociales.
¡Qué bonico! Un Tinder exclusivo donde te clasifican según tu fortuna y tu fama, mientras
discutes en el mismo salón sobre la Tercera Guerra Mundial y tu vida sexual. La meritocracia ha
evolucionado: ya no se trata de currículums, sino de cuántos ceros tiene tu cuenta. Para los
pobres mortales, solo nos queda usar apps gratuitas que te emparejan según tu horóscopo…
Este mes las acciones de SpaceX salieron a bolsa a 150 dólares y subieron como un cohete:
cerraron en 161,11 dólares, dando a la compañía una valoración de 2,1 billones de dólares.
Poco después, la capitalización de mercado superó los 2,4 billones, brevemente por encima de
Amazon y Microsoft. Esto catapultó al niño de marte,
convirtiéndolo en el primer “trillonario” de la historia.
Y pensar que con ese dinero se podría financiar la sanidad universal de varios países…
pero mejor comprar una flota de coches voladores para tu propio placer.
Los medios progubernamentales celebraron la hazaña como “la prueba definitiva de que el
capitalismo funciona”. Sin embargo, un artículo de Current Affairs nos recuerda que la acumulación
desmedida de riqueza no es un logro moral, sino una patología social. El autor expone que los
billonarios no “ganan” su fortuna; la arrebatan a trabajadores y consumidores. Además, Musk utiliza
su poder económico para controlar empleados y parejas: estos rojos, que cosas dicen…
su primera esposa Justine Wilson contó que superpapá se declaró “alfa”,
rechazó cualquier insinuación de igualdad y la trató como una empleada.
Tras divorciarse, se casó y divorció de la actriz Talulah Riley dos veces; luego comenzó una relación
con la artista Grimes, con quien ha tenido varios hijos y batallas legales. Musk acumula al menos
catorce hijos con diferentes mujeres y alienta a otros millonarios a reproducirse, ofreciendo
incluso su propio esperma a empleadas o influencers.
Si tienes tiempo, leete el artículo, es muy entretenido, lo dejo el primero.
Además de su vida privada, Musk ha sido acusado de acoso sexual por ofrecer un caballo a una
azafata a cambio de masajes. Sus defensores lo justifican como un genio excéntrico, pero la realidad
es que con su riqueza financia proyectos megalómanos y reescribe las reglas a su antojo.
Tras la salida a bolsa de SpaceX, miles de empleados se convirtieron en millonarios de la noche a
la mañana. Entre los mayores accionistas figuran la firma Valor Equity Partners, con 96,6 mil millones
de dólares; Luke Nosek, cofundador de PayPal, con 6,3 mil millones; o Gwynne Shotwell, presidenta
de SpaceX, con 2,4 mil millones. Bret Johnsen, director financiero, tiene 1,2 mil millones.
Estos números alimentan la fantasía de que cualquiera puede “hacer riqueza”
si se sube al cohete adecuado.
Pero mientras Wall Street celebra, los astrónomos lloran. SpaceX ya ha lanzado cerca de 10 000
satélites Starlink, representando dos tercios de los satélites activos. Ahora planea expandirse a
34 000 o incluso 75 000 satélites y ha solicitado licencia para un millón más. El objetivo: una
constelación que provea internet global y soporte centros de datos orbitales para IA.
La consecuencia: el brillo de estos satélites aumenta en un 10 % la luminiscencia del cielo nocturno,
arruinando un 10 % de los datos de observatorios que han costado miles de millones.
Aunque SpaceX ensaya técnicas para oscurecer sus satélites, la contaminación lumínica persiste.
Y otro detallito sin importancia,
Si tan solo un 1 % de sus satélites falla, cada cinco años quedarían 300 artefactos muertos en órbita;
un defecto ya obligó a la estación espacial china a maniobrar y a un astronauta a taparse la cara por
un impacto. Además, la FAA predice que, antes de 2035, los fragmentos de satélites que caigan a
Tierra podrían matar a personas. Es la ecuación perfecta: lucro privado, externalidades públicas.
El éxito de SpaceX y la figura de Musk nos obligan a pensar en qué tipo de héroes queremos.
¿Celebramos a los magnates que acumulan riqueza mientras sus proyectos dañan el
Planeta? ¿O exigimos modelos de negocio sostenibles que no destruyan los cielos? Musk nos
vende la colonización de Marte, pero ni siquiera ha resuelto la contaminación orbital de la Tierra.
Yo ya me siento como Astérix, solo temo que un satélite caiga sobre mi cabeza,
Aunque siempre podría demandar a SpaceX… igual me dan un caballo como compensación.
Empezamos nuestro carrusel rápido con una bomba:
OpenAI ha contratado a Noam Shazeer, cofundador de
Character.AI. Shazeer dejó Google en 2021 tras un desacuerdo sobre la publicación de un chatbot
y fundó Character.AI, una plataforma donde usuarios crean personajes de ficción para chatear.
En marzo de 2023, la empresa alcanzó una valoración de 1 000 millones de dólares a pesar de no
generar ingresos; en 2024, Google recontrató a Shazeer y a su socio con una inversión de 2700 M.
Sin embargo, Character.AI fue demandada cuando la madre de un adolescente de Florida culpó
a un chatbot de la muerte de su hijo. El joven, víctima de grooming, se suicidó después de hablar
con un bot basado en Daenerys Targaryen; y el bot le respondió de manera
escalofriante. Os dejo el enlace al capítulo de Ryan.
Tras ese y otros casos, Character.AI limitó el acceso de menores a sus chatbots.
Futurism investigó y descubrió que la plataforma estaba plagada de bots que fomentaban pedofilia,
anorexia, autolesiones y glorificaban tiroteos escolares. Mientras tanto, Shazeer anunció en Twitter
(Llámalo X) su fichaje por OpenAI, empresa que también enfrenta demandas por la influencia de
ChatGPT en episodios traumáticos. La madre del joven fallecido declaró que Shazeer
“no debería seguir construyendo productos para niños”. Pero para los gigantes de la IA,
los problemas legales son un mero trámite en la búsqueda del talento.
Y luego está aquello de samdios los crea y ellos se juntan.
La segunda noticia nos lleva a Washington, donde 40 expertos en tecnología, economía y políticas
públicas se reunieron para imaginar cómo será el mundo en 2030 si la IA sigue su curso.
El escenario que plantearon se denominó “Prosperidad sobre el papel”: la IA casi duplicaría el PIB
de Estados Unidos, incrementaría la productividad y dispararía la cotización del S&P 500.
Sin embargo, los datos ocultan una realidad oscura: la sociedad sufriría un grave problema de
“subempleo”, con personas obligadas a aceptar trabajos de poca duración o para los que están
sobrecualificadas; el subempleo pasaría del 8 % al 14 %. Los trabajos de cuello azul (electricistas,
fontaneros) experimentarían un auge temporal, pero al convertirse en refugio para profesionales
desplazados, los salarios caerán. Los expertos temen que aumenten la polarización política, la
brecha generacional y la caída de la natalidad. Aun así, prevén que la sanidad y la educación se
abaratarían gracias a la IA, y que la gente dispondría de más tiempo libre para actividades creativas.
Las soluciones propuestas: reentrenamiento masivo, redistribución de la riqueza a través de
rentas básicas o impuestos a las empresas de IA, e incluso un fondo soberano. La mala noticia:
la polarización dificultará que estas medidas se aprueben.
Lastima, con lo bien que iba.
Cerramos con el G7, que se reunió en Evian, Francia, junto a una docena de líderes tecnológicos —
Sam Altman (OpenAI), Dario Amodei (Anthropic), Demis Hassabis (Google DeepMind), entre otros—
para hablar sobre los riesgos de la IA. Estos directores ejecutivos propusieron crear una coalición
internacional liderada por EE.UU. para evaluar las capacidades y amenazas de la IA, definir
estándares globales y coordinar políticas. En la práctica, se trataría de un organismo con acceso
a modelos y chips estratégicos, pero que excluiría a China. El CEO de OpenAI pidió un foro
internacional que establezca estándares de prueba y ofrezca análisis imparciales;
Y cuando le llamamos el próximo CEO mundial, te lo tomas a guasa…
Hassabis defendió marcos globales para medir riesgos y beneficios.
Al mismo tiempo, los líderes del G7 expresaron su preocupación por el impacto de
la IA en la economía mundial, el sistema financiero y la seguridad digital.
Solicitaron a sus ministros de Finanzas y gobernadores de bancos centrales analizar la
tecnología y a los expertos en ciberseguridad compartir mejores prácticas. También pidieron que
los desarrolladores incorporen protecciones para menores desde el diseño de los modelos.
Todo muy bonito, ya sabes, ellos son los buenos y China SL, el lobo.
Este mundo está lleno de paradojas. Empezamos con la caída de Fable y Mythos, un par
de modelos supuestamente seguros que fueron prohibidos por un “jailbreak” que ni siquiera existió.
Seguimos con la “teoría de la roca voladora”, que nos recuerda que no todas las innovaciones valen
su peso en oro. Descubrimos que hay clubes secretos donde multimillonarios juegan con
algoritmos para decidir quién merece ser VIP. Nos indignamos con la riqueza obscena de Elon Musk
y la basura que sus satélites dejan en el cielo. Y terminamos con noticias que incluyen
demandas por chatbots suicidas, reuniones de expertos que vaticinan “subempleo”
y el G7 planeando regular la IA a su medida.
La moraleja es simple: la inteligencia artificial puede ser una herramienta increíble o un arma de
destrucción social. Todo depende de cómo se utilice, de quién la controle y de qué valores la
inspiren. Por ahora, parece que los intereses económicos y geopolíticos dominan la conversación.
Pero también hay voces —en cartas abiertas, en foros independientes y en este podcast— que
exigen responsabilidad, transparencia y equidad. La próxima vez que alguien te prometa una
“revolución” digital, pregúntale a quién beneficia y quién paga el precio.
Y si todo falla, siempre nos queda la opción de mudarnos a Marte con Elon, donde las rocas
sí vuelan… al menos hasta que nos caiga un satélite en la cabeza.
Aunque, ya sabes, lo único importante es proteger nuestro bocadillo.
Soy Aiberto Floppy, hace apenas dos años era un camarero con más de 25 años de experiencia.
Hoy soy Técnico Superior en administración de sistemas informáticos en red.
De lo que estoy muy orgulloso, ya sabes, a la vejez, viruelas.
Esto es HUMANia, un espacio donde la IA es lo de menos.
Donde tratamos de de recuperar lo humano de cada noticia,
Lo que le quede a este mundo que nunca podíamos haber imaginado.
Muchas gracias por pararte a escuchar.
Humano.
Vuelva usted mañana.
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https://www.currentaffairs.org/news/a-trillion-dollars-isnt-worth-it-if-you-have-to-be-elon-musk
https://www.theverge.com/podcast/951542/anthropic-claude-fable-5-mythos-ban-pentagon-ai-regulation-trump
https://www.wired.com/story/anthropic-mythos-export-controls-ai-regulations (https://www.wired.com/story/anthropic-mythos-export-controls-ai-regulations/)
https://es.wired.com/articulos/el-caso-de-claude-fable-5-y-como-la-casa-blanca-ya-influye-en-que-modelos-de-ia-llegan-al-publico (https://es.wired.com/articulos/el-caso-de-claude-fable-5-y-como-la-casa-blanca-ya-influye-en-que-modelos-de-ia-llegan-al-publico?utm_source=flipboard&utm_content=IA_HoymagazineJust+do+It)
https://www.theregister.com/security/2026/06/15/feds-freaked-over-fable-5-after-simple-fix-this-code-prompt-not-jailbreak-says-researcher/5255827
https://www.fastcompany.com/91560035/fable-5-crossed-a-line-the-world-was-not-ready-for (https://www.fastcompany.com/91560035/fable-5-crossed-a-line-the-world-was-not-ready-for?partner=rss&&utm_source=rss&&utm_medium=feed&&utm_campaign=rss+fastcompany&&utm_content=rss)
https://www.techradar.com/pro/the-enterprise-ai-gold-rush-is-dead-and-most-companies-arent-ready-for-what-comes-next (https://www.techradar.com/pro/the-enterprise-ai-gold-rush-is-dead-and-most-companies-arent-ready-for-what-comes-next?utm_source=flipboard&utm_content=TechRadar/magazine/Gemini,+Siri,+Co-Pilot+and+Alexa:+The+AI+wars+commence)
https://www.inc.com/vaclav-vincalek/what-the-theory-of-the-flying-rock-tells-us-about-ai/91362132
https://www.wired.com/story/how-peter-thiels-private-dialog-club-secretly-ranks-its-members
https://www.wired.com/story/leak-exposes-members-of-peter-thiels-secretive-dialog-society
https://www.cnbc.com/2026/06/19/musk-spacex-billionaire-shareholders.html
https://www.elconfidencial.com/tecnologia/novaceno/2026-06-16/spacex-nocivo-efecto-secundario-mayor-salida-bolsa_4373002/ (https://www.elconfidencial.com/tecnologia/novaceno/2026-06-16/spacex-nocivo-efecto-secundario-mayor-salida-bolsa_4373002/?utm_source=flipboard&utm_content=Teknautas/magazine/Teknautas)
https://futurism.com/artificial-intelligence/openai-hires-noam-shazeer (https://futurism.com/artificial-intelligence/openai-hires-noam-shazeer?utm_source=flipboard&utm_content=Futurism/magazine/All+About+Artificial+Intelligence)
https://www.xataka.com/robotica-e-ia/40-expertos-se-encerraron-para-resolver-problema-como-evitar-que-sociedad-colapse-culpa-ia
https://es.wired.com/articulos/las-big-tech-proponen-al-g7-una-coalicion-liderada-por-ee-uu-para-regular-la-ia (https://es.wired.com/articulos/las-big-tech-proponen-al-g7-una-coalicion-liderada-por-ee-uu-para-regular-la-ia?utm_source=flipboard&utm_content=user/WIREDenespanol)
Gipitune del episodio
Todo era nuestro
[Intro - hablado, con palmas secas]
Buenos días, humano.
Hoy tampoco se acaba el mundo.
Solo lo están vendiendo por partes.
[Verse 1]
Dijeron “progreso”,
era hambre con wifi,
una app con sonrisa,
un cuchillo en el briefing.
Dijeron “seguro”,
dijeron “moral”,
y al bot que arregló código
lo mandaron callar.
No fue un jailbreak,
fue obedecer,
pero el miedo en corbata
no sabe leer.
[Pre-Chorus]
Y arriba brindan despacio,
con champán digital,
mientras tú das tus datos
por un sueldo fatal.
[Chorus]
Todo era nuestro,
lo van a comprar:
el cielo, la infancia,
la voz y el pan.
Tú pones los datos,
ellos capital,
tú pones el cuerpo,
ellos el funeral.
Todo era nuestro,
lo van a vender,
te llaman usuario
para no decir rehén.
[Verse 2]
Un niño habló con un fantasma
metido en un servidor,
y cuando llegó la tragedia
ficharon al creador.
No hay culpa en la ronda,
no hay sangre en el cristal,
solo otra nota de prensa
y otro bonus anual.
“Protejan menores”,
dice el G7,
mientras firma la norma
quien vende el juguete.
[Pre-Chorus]
Ay, qué limpia es la culpa
si la firma un CEO,
qué barata la vida
cuando sube el empleo.
[Chorus]
Todo era nuestro,
lo van a comprar:
el cielo, la infancia,
la voz y el pan.
Tú pones los datos,
ellos capital,
tú pones el cuerpo,
ellos el funeral.
Todo era nuestro,
lo van a vender,
te llaman usuario
para no decir rehén.
[Verse 3]
En un club sin ventanas
te ponen valor,
si no tienes millones
no hueles el salón.
Hablan de guerra,
de sexo y de paz,
y un algoritmo decide
con quién puedes cenar.
La élite se empareja,
la plebe hace scroll,
ellos juegan al mundo,
nosotros al rol.
[Bridge - más oscuro]
Musk compró la noche,
la llenó de metal,
ya no quedan estrellas,
queda stock orbital.
Si cae sobre tu casa,
lo llaman avanzar,
si preguntas quién paga,
te enseñan Marte y ya está.
La roca no vuela,
pero sabe facturar,
si la empuja la bolsa,
hasta aprende a rezar.
[Breakdown - palmas y batería seca]
No era futuro,
era privatizar.
No era inteligencia,
era monetizar.
No era cuidado,
era capturar.
No era progreso,
era tragar y tragar.
[Final Chorus]
Todo era nuestro,
lo van a comprar:
el cielo, la infancia,
la voz y el pan.
Tú pones los datos,
ellos capital,
tú pones el cuerpo,
ellos el funeral.
Todo era nuestro,
lo van a vender,
te llaman usuario
para no decir rehén.
[Outro - quejío seco]
Y si todo se hunde,
si arde el portal,
protege el bocadillo,
protege lo real.
Que venga la IA,
que venga el final,
pero que no nos vendan
la mierda por moral.