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De Google a la cárcel, carreras en el desierto y traiciones en Palo Alto

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En un viaje que comienza en las arenas del desierto y termina en los pasillos de un tribunal, te traemos la historia de cómo los titanes de la tecnología se enfrentaron en una carrera por el futuro de la conducción autónoma. Con traiciones, ambición desmedida y giros inesperados, esta historia demuestra que no todos los caminos conducen al éxito.

Puntos clave:

  1. Carreras en el desierto: Conoce cómo una competencia militar en el desierto inspiró a los gigantes de Silicon Valley.
  2. Google vs Uber: El amor-odio entre dos titanes de la tecnología, y cómo uno de sus ingenieros se convirtió en un traidor.
  3. Waymo y la traición: La creación de Waymo, el Scalextric autónomo de Google, y la caída en desgracia de un ingeniero ambicioso.
  4. La tecnología del futuro: La levitación magnética como el siguiente gran salto, aunque con algunas «ligeras» complicaciones.

Transcripción

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Muy buenos días humano, martes 3, durmiendo esta noche, pasado mañana fin de semana, esto va rápido, AI IA HOY, soy Aiberto Floppy y vamos a ver en que punto están los coches que no necesitan humanos, y que nos depara el mañana… Ya te aviso, esto no para. Aprovechamos para contar el amor odio…

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Muy buenos días humano, martes 3, durmiendo esta noche, pasado mañana fin de semana,

esto va rápido, AI IA HOY, soy Aiberto Floppy y vamos a ver en que punto están

los coches que no necesitan humanos, y que nos depara el mañana…

Ya te aviso, esto no para.

Aprovechamos para contar el amor odio entre Google y Uber…

La ambición y otras peripecias interesantes. la cosa no acaba bien.

Nos dejamos llevar…

Todo comienza, como es habitual en investigación, en el ejercito.

DARPA, La agencia del pentágono que empezó a investigar antes de que se inventara

la investigación, para aplicarla a algo útil, como matar.

Decidió organizar carreras de autos locos y autónomos en pleno desierto, en California.

El objetivo: que un montón de robots-vehículos cruzaran 228 kilómetros de terreno infernal

sin intervención humana. En la primera, ninguno llegó ni a la mitad.

Pero de estos Mario Cars en 3D… salieron todos nuestros protagonistas.

En las gradas, de una de estas carreras, estaba un joven Larry Page (Uno de los dones de Google),

y decidió que, le aburria la búsqueda en internet y se iba a montar un Uber… pero sin conductores.

Larry no perdió el tiempo y puso a Sebastian Thrun a dirigir el nuevo proyecto de Google.

Thrun, al mando del equipo de Stanford había ganado la segunda Harpa Race.

Y, reunió a lo mejor de lo mejor: Chris Urmson, campeón del grand deft auto

del ejercito americano en 2007, ya no en el desierto, sino en una ciudad simulada

y Anthony Levandowski, que había competido en la primera

con su motocicleta autónoma, *GhostRider*, un nombre muy atinado, porque se desplomó

a un metro de la salida. Pero era un torbellino, había conseguido construir media docena

de coches autónomos en un par de semanas, otro gran valor.

*En Chauffeur, si muy romántico,* las cosas entre Chris y Anthony no fueron

como paseando a Miss Daisy.

Chris perfeccionista y metódico versus Anthony impulsivo, que no era muy de reglas.

La tensión entre ellos fue creciendo a medida que el proyecto avanzaba,

De hecho para Anthony no avanzaba.

Mientras Google celebraba pequeños hitos, como completar

1,000 kilómetros sin intervención humana, ellos montaban la de dios es cristo,

discutiendo Quizá lo más definitivo.

sobre cuántos botones debía tener el coche: uno, dos, o ninguno.

Anthony no solo era un gran ingeniero, sino también un empresario muy listo.

En 2011, ya tenía un par de startups llamadas 510 Systems y Anthony's Robots,

que le encasquetó a Google con el típico argumento…

Si no, se las tendré que vender a otros. En el chanchullo todos ganaron, Anthony se

forró y empezó a cobrar doble de Google, Y el quinto estado compró a precio justo.

Casualmente, el límite que forraba al primero, sin dejar un dólar para los empleados

de las Startups… Todo lo que hubiera pagado Google de más, se lo habrían repartido.

Nada, pura coincidencia. Luego ya, cuando se supo que el bonus de Anthony

era un 10% del valor total, mientras sus compañeros apenas raspaban un 0.5%.

Se armó el pollo… como es la envidia.

Pasemos a Uber En 2013, Travis Kalanick, el entonces director general, tuvo un momento de esos

que te cambian la vida, o al menos la perspectiva. Al salir del Hotel en Palo Alto,

esperaba un coche sin conductor de Google, Kalanick, que siempre estaba a la que salta

para maximizar las ganancias de Uber, inmediatamente vio el potencial.

Si estos coches autónomos se volvían una realidad, podría decir adiós al conductor humano

que se llevaba tres cuartas partes de cada viaje. Se le abrió el… ejem todo.

vio claro un futuro donde Uber dominaría el transporte

sin tener que lidiar con conductores de carne y hueso.

Pero, no te lo vas a creer, Google tenía sus propios planes, y no incluían a Uber.

Google empezó a dar a sus empleados prototipos de coches autónomos

para probarlos en la vida real. Los resultados, sin embargo, fueron más aterradores

que esperanzadores. Los empleados, cómodos con la idea de que el coche "conduce solo",

comenzaron a distraerse, a jugar al apalabrados, a maquillarse, y claro, a dormirse al volante.

Fue entonces cuando el equipo de Google se dio cuenta de que la conducción autónoma

iba a ser mucho más complicada de lo que parecía, y que confiar en el ser humano para

intervenir en el momento correcto era, bueno, una quimera.

Ahí, Google decidió que iba a diseñar su propio vehículo, uno que fuera completamente autónomo,

sin volante, sin pedales y, lo mejor de todo, sin venderlo a nadie.

Iba a lanzar un servicio de transporte similar a Uber, pero sin conductores humanos,

lo que se convertiría en la actual Waymo, el Scalextric de palo alto.

A principios de 2016, Anthony Levandowski decide que es momento de reventar Google por dentro.

Envió un correo electrónico a Larry Page,

diciendo que su amado proyecto de coche autónomo, llamado *Chauffeur*,

estaba peor organizado que las olimpiadas de Paris. Bueno, es para que os hagáis una idea.

"Oye, Larry, *Chauffeur* es un desastre, vamos a perder la carrera tecnológica".

Ni caso, como no le echaron Un par de semanas después, Anthony volvió a escribirle a Page,

esta vez para quejarse de que Chris, el jefe de *Chauffeur*, lo tenía relegado al asiento trasero,

o peor, al maletero del proyecto. "Yo quiero estar al volante", decía Anthony.

Ahí si lo consigue, le echan y crea su propia startup de camiones autónomos,

llamada Otto, que Uber compra en un plis plas. Estaba todo hablado.

Google se empezó a tambalear, empezó una estampida de empleados y empezaron

a ver como Uber y otras compañías, les hacían sombra.

Pero resulta que Anthony se había llevado algo más que bolis y una grapadora de Google.

Uber acabó metido en una demanda con Waymo por

robar secretos comerciales. Travis despidió a Anthony en tiempo récord y

este acabó enfrentándose a cargos criminales, declarándose en bancarrota y

siendo sentenciado a 18 meses de prisión.

Tal vez, si hubiera jugado un poco más limpio o menos ambicioso, habría conseguido

estar en el asiento del conductor en lugar de, bueno, donde está ahora.

Acabamos con lo más…

los cerebritos de la Unidad de Máquinas Cuánticas de Okinawa han decidido

que ya es hora de que nos pongamos con otras cosas de Blade Runner,

que no sean los replicantes,

Han desarrollado una tecnología de levitación magnética que no promete dejar

a los trenes Maglev en la edad media, y además salvar al planeta.

Atención, un sistema que solo necesita energía al arrancar y luego flota sin esfuerzo,

ni motores, ni baterías. Adiós al lío de las recargas y bienvenido el futuro ecológico.

La fricción es cosa del pasado, y con ella, se van también las emisiones de carbono,

los motores de combustión y la dependencia del litio.

Vamos, que Greta Thunberg tiene que estar preocupada, la van a dejar sin curro.

Mickowsky: [ Suena muy bonito, ahora dinos que solo es un estudio o que ya vendrá. Como siempre, hola rebaño!.]

Hay un par de detallitos por resolver. Como que para que esto funcione,

hay que mantener todo el sistema congelado a niveles de "Narnia en nochebuena",

y los campos magnéticos tienden a desestabilizarse, así que el viaje podría acabar

siendo más accidentado que la vida amorosa del rey emérito.

Son problemillas que necesita solución antes de que

podamos ver coches flotando por nuestras ciudades.

Pero ya queda menos para los patinetes de regreso al futuro,

que todo hay que explicártelo.

Mickowsky: [ BAH!!!, están locos estos humanos. ]

Vamos que nos vamos, en un rato volvemos con más noticias, más locuras,

más IA, nuestra vida ya empieza a ser autónoma…

Pero es mejor que cojas el volante, no sea que alucinen.

Muchas gracias por pararte a escuchar, es muy Humano…

Vuelva usted mañana.

Gipitune del episodio

Carrera al Vacío, El Uber que Nunca Fue

[Verse 1]
Un desierto tan caliente, casi quema,
Carreras de robots, vaya tema,
Larry en la grada, mirando sin pena,
Se le ocurre un plan que suena a condena.

[Verse 2]
Google se lanza, el futuro está en juego,
Sin conductores, ya no hay sosiego,
Thrun y su equipo, sudan el riego,
Mientras los autos, cruzan el fuego.

[Chorus]
Autos que corren sin nadie al volante,
Un sueño que suena a chiste delirante,
Google y Uber, en lucha constante,
Y al final, la ambición se vuelve aplastante.

[Verse 3]
Anthony llega con su moto fallida,
A Google le vende su alma perdida,
Entre discusiones, la tensión crecida,
Dos genios chocan, la paz extinguida.

[Bridge]
Anthony quería más, ya no había risa,
Envió correos, y armó la paliza,
"Chauffeur es un lío, la meta se pisa,"
Pero Larry lo ignora, y la tensión se precisa.

[Verse 4]
Mientras tanto, los coches se prueban,
Sin pedales ni volantes, los humanos se enredan,
Se distraen, se duermen, en los juegos se quedan,
Google se da cuenta que el futuro se enreda.

[Chorus]
Autos que corren sin nadie al volante,
Un sueño que suena a chiste delirante,
Google y Uber, en lucha constante,
Y al final, la ambición se vuelve aplastante.

[Bridge]
Anthony juega su última carta,
Se lleva secretos, cuando se aparta,
Google demanda, la batalla desata,
Y la prisión el joven torbellino cata.

[Verse 5]
Y en Okinawa, la ciencia no para,
Trenes que flotan, como en Narnia helada,
Pero si el frío falta, todo se dispara,
La tecnología aún no está bien atada.

[Verse 6]
Greta se ríe, pues no es la salvada,
El futuro promete, pero está retrasada,
Maglev flotante, aún está enlatada,
Esperemos que la ciencia no sea olvidada.

[Chorus]
Autos que corren sin nadie al volante,
Un sueño que suena a chiste delirante,
Google y Uber, en lucha constante,
Y al final, la ambición se vuelve aplastante.

[Outro]
El futuro es autónomo, pero toma el volante,
Que en esta carrera, el fracaso es rampante,
Gracias por escuchar, no seas tan elegante,
Vuelve mañana, que esto es alucinante.

[Last Outro]
Carreras de robots y autos sin dueño,
El futuro promete, pero no es tan risueño,
No te dejes llevar por un sueño pequeño,
Que el mundo autónomo aún es un diseño.

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