Balance anual de un futuro que llegó sin avisar y no pidió permiso
A principios de año nos mojamos. Mucho.
Hicimos predicciones sobre lo que la inteligencia artificial iba a traer y lo que, supuestamente, no veríamos ni de lejos. Doce meses después volvemos a mirar el espejo… y no devuelve reflejo.
Este capítulo no es una recopilación nostálgica ni un “lo dijimos”. Es un ajuste de cuentas con la realidad: la IA avanzó, el humano se adaptó tarde y casi todo ocurrió exactamente como no queríamos.
Puntos clave
- Los agentes autónomos ya no son una promesa: están por todas partes, decidiendo, filtrando y ejecutando mejor que nosotros.
- Las gafas inteligentes existen, pero el gran “boom” se quedó en el departamento de marketing.
- La AGI no se reconoce oficialmente, pero actúa como si no necesitara presentación.
- La inteligencia humana ha dejado de liderar el cotarro sin darse cuenta.
- China se consolida como la gran potencia en robótica, patentes e industria de IA, mientras el resto debate.
- La computación cuántica avanza en silencio, justo como se predijo: sin que nadie entienda nada.
- La IA no se ha democratizado: el acceso real sigue siendo caro y desigual.
- El consumo energético de la IA no baja, se dispara, y las empresas ya compran la luz antes que el discurso verde.
- No hay transparencia en los casos incómodos y la colaboración con ejércitos deja de ser tabú.
- La IA no crea empleo para todos: filtra, decide y excluye con una sonrisa algorítmica.
Artículos de Referencia
https://www.mckinsey.com/capabilities/quantumblack/our-insights/the-state-of-ai
https://spanish.xinhuanet.com/20251128/b28fc317e15f4110bf35a915256999a0/c.html
https://revistabyte.es/actualidad-it/ibm-era-quantum-computing
https://www.dw.com/es/por-qué-china-quiere-mantener-la-crisis-inmobiliaria-en-secreto/a-75170744