La memoria de ChatGPT permite que el chatbot recuerde tus preferencias, pero también que construya un perfil sobre ti mientras conversas. Según el estudio recogido por Futurism, esa personalización incluye información personal, interpretaciones psicológicas y algunas suposiciones. Tú creías que estabais teniendo una conversación. Resulta que también estabas colaborando en tu ficha.
Tú te desahogas; el sistema clasifica
La investigación, presentada en la Conferencia Web ACM 2026, analizó historiales donados por 80 usuarios. Los investigadores identificaron 2.050 entradas de memoria correspondientes a 65 participantes.
El 96 % de esos recuerdos se generó sin una petición explícita del usuario. Esto no significa que fuera imposible revisarlos o borrarlos, pero sí que la iniciativa de guardarlos partía casi siempre del chatbot. Qué detalle: ni siquiera tienes que encargarte de documentarte a ti mismo.
Según la clasificación empleada por los autores, alrededor del 28 % contenía datos personales conforme al RGPD y el 52 % recogía información de carácter psicológico. Porcentajes que no deben sumarse: las categorías pueden solaparse. Al parecer, somos complejos; nuestra ficha también.
Si preguntas por Nirvana, ya tienes gustos asignados
El sistema también extraía conclusiones que el usuario no había expresado directamente. Pedir recomendaciones de grupos similares a Nirvana podía convertirse en un recuerdo que afirmaba que te gustaba Nirvana.
Parece una deducción razonable. También podrías estar preparando un regalo o ayudando a otra persona. Una pregunta no equivale a una confesión, por mucho que al perfil le venga fenomenal rellenar esa casilla.
El problema no es únicamente qué recuerda el chatbot, sino qué interpreta y después utiliza como contexto para responderte.
Un confidente con capacidad de archivo
La memoria tiene ventajas evidentes: evita repetir instrucciones y permite mantener conversaciones con continuidad. Además, el estudio analiza una versión anterior del sistema, que posteriormente fue actualizado, y los usuarios pueden desactivar las funciones de memoria.
Estos límites importan. Los resultados no describen automáticamente el funcionamiento actual ni demuestran que la memoria cause delirios o polarización.
La advertencia del investigador Abhisek Dash, recogida por Gizmodo y citada por Futurism, apunta a otra cuestión: cuando una herramienta ocupa simultáneamente el lugar de asesor, compañero y confidente, puede reunir información de ámbitos que normalmente mantenemos separados.
Y si esa intimidad se combina con respuestas destinadas a complacernos, conocer nuestras debilidades puede servir para algo más que ayudarnos.
Antes rellenabas un formulario. Ahora el formulario te pregunta cómo te sientes.
