Los investigadores Jasmine Wang, Tomek Korbak y Mikita Balesni, despedidos por OpenAI la semana pasada, publicaron el jueves una carta dirigida a varios comités de la empresa negando que compartieran información confidencial fuera de los procedimientos establecidos.
OpenAI dijo que los despidió tras una investigación que halló un “patrón de mala conducta” y violaciones de políticas por manejo indebido de información, sin especificar exactamente qué normas se infringieron.
En su carta los investigadores rechazaron haber filtrado información a The Information sobre arquitecturas menos monitorables y afirmaron haber actuado dentro de las normas vigentes, citando comunicaciones con evaluadores externos y con miembros de la junta; Wang explicó en X que abrió por error un correo ejecutivo que le había sido delegado para reclutamiento.
OpenAI no ha respondido formalmente a la carta, pero compartió con TechCrunch un memo interno que elogia sus contribuciones y niega que los despidos fueran represalia; un portavoz habló de una investigación que identificó un patrón de mala conducta.
Los investigadores pidieron que OpenAI cumpla compromisos públicos sobre auditoría externa y monitorabilidad de modelos.
Afirmaron que su despido representa un cambio más profundo en la cultura de OpenAI, una cultura que antes animaba a los trabajadores a «plantear sus preocupaciones sobre seguridad y a expresar su desacuerdo abiertamente»