Alexander Hurst sostiene en una columna de The Guardian que Europa podría frenar la carrera de la IA utilizando su influencia sobre las exportaciones de ASML, proveedor clave de equipos para fabricar chips.
La propuesta pertenece al columnista. Las referencias a Bill Gates, Bernie Sanders y otras voces no constituyen una declaración conjunta de que solo Europa pueda actuar. Hurst contempla incertidumbres y posibles represalias; no da por hecho que exista consenso político europeo suficiente para aplicar su propuesta.
La IA es análoga a las armas nucleares y sigue la misma lógica: cada actor individual tiene incentivos para participar en esta carrera sin sentido, con la única justificación de no querer estar a merced del vencedor
