The Guardian recoge que, ante precios que pueden llegar hasta unos £100 por productos derivados, algunos padres obtienen las imágenes de vista previa en baja resolución desde la web del fotógrafo y recurren a herramientas de IA para escalarlas y quitar las marcas de agua.
El artículo señala que esta práctica es lo suficientemente extendida como para que los fotógrafos lo hayan notado.
También apunta que los ingresos brutos por sesión escolar pueden ser elevados, pero que tras costes (impresión, montaje, envío, equipo, comisiones del colegio y salarios) el beneficio neto es menor; y remarca objeciones éticas sobre tomar imágenes sin pagar y la posible homogenización estética si se usan retoques masivos con IA.
Claro que estamos de acuerdo. Usar IA para cualquier cosa es malo, especialmente para hacer carteles de restaurantes. Nadie quiere ver imágenes de salchichas de aspecto artificial, generadas con IA y poco convincentes. No es apetitoso. ¿Cuándo aprenderá la gente?