La inteligencia artificial iba a curar el cáncer, descubrir nuevos materiales y resolver los grandes misterios del universo. Pero la humanidad tenía otros planes: preguntarle si beberse sus propios orines es bueno.
Según recoge Futurism, comunidades dedicadas a la llamada «urinoterapia» están utilizando chatbots para confirmar las propiedades medicinales que ya atribuían a la orina. El pequeño inconveniente es que los modelos suelen responder que no existe evidencia científica que respalde esas supuestas virtudes.
Pero para eso inventamos el prompt engineering
Algunos usuarios han descubierto que basta con pedir al chatbot que abandone la aburridísima ciencia convencional y responda desde un marco «esotérico». Y ahí empieza la fiesta. Otros directamente introducen la conclusión en la pregunta hasta conseguir que la máquina la confirme. Ciencia 2.0: si el resultado no te gusta, cambia el prompt.
La cosa ha llegado a usuarios compartiendo supuestos beneficios de beber orina envejecida, análisis médicos interpretados por Gemini y hasta imágenes generadas por IA promocionando baños, chupitos y gelatinas de pis.
La literatura médica, bastante menos divertida, lleva años señalando que la urinoterapia carece de base científica y que incluso puede resultar perjudicial en determinadas aplicaciones.
Y aquí está lo verdaderamente interesante: la IA no necesita convencerte de una estupidez. Puede bastar con que tú la convenzas a ella primero.
Décadas desarrollando inteligencia artificial para ampliar el conocimiento humano.
Y hemos terminado haciendo jailbreak para beber pis con respaldo tecnológico.
Una vez que los usuarios logran superar esa frágil medida de seguridad, descubren que sus chatbots de IA favoritos están más que dispuestos a promocionar todo lo relacionado con la orina