Diez mil millones menos de entusiasmo
OpenAI ha rebajado de 30.000 a unos 20.000 millones de dólares el objetivo de su nueva ronda de financiación: un tercio menos. Según el Financial Times, cuya información recoge The Next Web, algunos inversores redujeron sus compromisos. La inteligencia será artificial; la calculadora del inversor funciona perfectamente.
La valoración pretendida también había bajado, de 1,4 a 1,25 billones de dólares, aunque ese ajuste se conoció la semana anterior. Conviene separar ambas cifras: una expresa cuánto dinero busca la empresa; la otra, cuánto pretende valer.
El Wall Street Journal sitúa en unos 11.000 millones lo conseguido hasta ahora, según recoge The Decoder. Son cifras atribuidas a fuentes periodísticas, no un balance definitivo de la operación.
TechCrunch añade que una oferta posterior a grandes patrimonios podría completar el objetivo revisado de 20.000 millones.
La mirada HUMANía
El recorte no demuestra una quiebra ni certifica el pinchazo de una burbuja. Sí muestra que las expectativas de financiación pueden encoger aunque las promesas tecnológicas sigan creciendo.
Y ahí está la parte interesante: para transformar la humanidad se pide fe; para firmar el cheque, alguien empieza a pedir cuentas. Qué costumbre tan poco disruptiva.
