La carta central publicada por The Guardian advierte de un riesgo gradual: los daños de la IA podrían acumularse silenciosamente a través de decisiones ordinarias, sin una toma de control espectacular.
Ese argumento difiere de un relato centrado en fallos abruptos y cascadas de errores. La carta propone salvaguardas para usos en armas, infraestructuras y síntesis biológica.
