La ley de California regula el uso de inteligencia artificial por abogados y exige transparencia sobre herramientas automatizadas. La norma obliga a revelar uso de IA a clientes y a implementar controles para verificar exactitud y sesgos. Busca proteger confidencialidad y evitar decisiones no supervisadas, imponiendo sanciones profesionales por incumplimiento. Legisladores subrayaron la necesidad de equilibrar innovación con salvaguardas éticas y la práctica legal responsable.
Según la medida de California, un abogado «no podrá delegar el ejercicio de la abogacía» a la IA generativa.