La autora Van Badham sostiene que ante la creciente influencia de la inteligencia artificial, la conexión humana es más necesaria que nunca. En el artículo se argumenta que la automatización y la mercantilización de vínculos sociales erosionan empatía y confianza, y que para conservar relaciones auténticas será imprescindible deliberar políticas, prácticas laborales y culturales que prioricen la interacción humana. Badham advierte que ese esfuerzo no llegará por sí solo: exigiría movilización social y decisiones conscientes en empresas y gobiernos para proteger espacios de contacto humano genuino.
La reacción negativa de los consumidores se está registrando más rápido que el lento ritmo de la gobernanza democrática