Dos excursionistas dependieron de una función de Google basada en IA para planear su ruta y acabaron en apuros, lo que motivó un rescate. Este caso plantea preguntas sobre los límites de confiar en recomendaciones generadas por inteligencia artificial para actividades al aire libre y la necesidad de verificación humana y preparación ante emergencias. Expertos y servicios de rescate insisten en combinar herramientas digitales con juicio humano y preparación tradicional antes de emprender rutas potencialmente peligrosas.
Cuando se utiliza un programa [como ChatGPT de OpenAI], que combina imágenes y nombres para crear una experiencia imaginaria, uno puede encontrarse a 4000 metros de altitud sin oxígeno ni cobertura telefónica