El documento del FMI, preparado para la reunión informal de ministros de finanzas de la UE en Dublín (18-19 de septiembre), estima que la inteligencia artificial podría aumentar la productividad europea en torno a un 1% en cinco años.
El FMI señala que alrededor del 60% de los trabajadores en economías europeas avanzadas están en ocupaciones altamente expuestas a la IA, con riesgo de desplazamiento en tareas rutinarias y ganancias de productividad para otros.
Advierte que la expansión de la IA elevará drásticamente la demanda eléctrica: los centros de datos ya consumen cerca del 3% de la electricidad del continente y áreas como Frankfurt, Londres, Ámsterdam, París y Dublín enfrentan presión sobre redes locales.
El documento reclama completar el mercado único y profundizar la integración de mercados de capital, trabajo y energía para distribuir mejor la adopción de la IA y aliviar tensiones energéticas.
También alerta del riesgo de nueva dependencia estratégica por el dominio de Estados Unidos y China en modelos de IA, y pide inversión importante en la industria europea de IA para evitar depender de tecnología extranjera.