Un equipo de la University of Limerick (Irlanda) reporta en Proceedings of the ACM on Human-Computer Interaction un experimento con 189 participantes en una oficina virtual donde repartieron dinero real entre ellos y distintos asistentes de IA.
Cuando el asistente se presentó como «Johanna» (femenino) recibió un 10,25% menos que «Johan» (masculino) por igual trabajo, y además fue percibida con menos aspecto humano.
Los investigadores probaron tres representaciones (chatbot tradicional, robot de escritorio sin rostro ni movimiento, y avatares humanos masculinos o femeninos) y observaron que las representaciones más humanas generaron mayor confianza y compensación.
Los participantes negaron en entrevistas que su comportamiento se viera influido por la antropomorfización o el género del asistente.
La coautora Mary Haesfeld (Kemmy Business School, UL) enfatiza que la presentación/encarnación de agentes de IA puede activar sesgos humanos y afectar valoración y pago.
“Lo más sorprendente de nuestros hallazgos es que la tecnología detrás de estos agentes de IA era exactamente la misma, pero la gente no los trataba de la misma manera”, dijo la coautora Mary Hausfeld, profesora asistente de la Escuela de Negocios Kemmy de la Universidad de Limerick