Los errores de IA en la justicia han pasado factura en Mississippi: un tribunal federal de apelaciones ha anulado la medida cautelar que bloqueaba la ley contra los programas de diversidad, equidad e inclusión en la educación pública y ha ordenado cambiar de juez. Porque una resolución judicial necesita fundamentos jurídicos, y los imaginarios todavía no deberían puntuar.
Perplexity no tenía autorización. La resolución sí llevaba firma
Una orden inicial del juez Henry Wingate contenía nombres inventados y referencias jurídicas inexistentes. El magistrado atribuyó los errores al uso no autorizado de Perplexity por parte de un asistente jurídico. El clásico «yo no he sido», adaptado a la transformación digital.
Wingate sustituyó aquella resolución, pero mantuvo bloqueada la ley mediante una medida cautelar posterior. El Quinto Circuito encontró problemas que iban más allá de las invenciones: hechos ajenos al expediente e interpretaciones jurídicas incorrectas. La responsabilidad de revisar lo que se firma no desaparece porque el borrador converse.
Cambia el juez; el debate continúa
La decisión beneficia al estado de Mississippi, pero no resuelve definitivamente la constitucionalidad de la ley. Otro juez deberá revisar el caso y ponderar las competencias del estado frente a la libertad de expresión del profesorado.
El tribunal aclaró, además, que la norma no se aplica a los estudiantes. Los demandantes celebraron que la interpretación preserve espacios para debatir sobre raza, sexo y derechos civiles.
La IA puede inventarse una autoridad jurídica. La autoridad que firma no puede inventarse una excusa.
