El Guardian recoge casos de vigilancia laboral por IA: Co-op Legal Services (Reino Unido) emplea tecnología automática que graba y puntúa llamadas de asesores de sucesiones, descrita por un denunciantes como “opresiva y distópica”.
Una fuente trabajadora habló con el diario bajo condición de anonimato. Co-op negó las críticas y afirmó que sus asesores de sucesiones están comprometidos.
En Estados Unidos, el gobernador de California, Gavin Newsom, firmó la semana pasada leyes que prohíben ciertos tipos de vigilancia laboral, como mapas de calor del movimiento de trabajadores y monitorización de estados emocionales.
El artículo también documenta que empleados —por ejemplo, trabajadores de almacén de Amazon y enfermeras de Kaiser Permanente— han denunciado monitorización por tiempo en descansos o análisis automatizado del tono de voz.
Además, la pieza del Guardian explora desigualdades en quién se beneficia de la expansión de la IA y condiciones precarias de trabajadores remotos, citando datos de LinkedIn y testimonios de trabajadores en Kenia.
Los empleados de todo el mundo se encuentran cada vez más sometidos a una vigilancia minuciosa en sus lugares de trabajo, y los cambios mínimos en su comportamiento dan lugar a evaluaciones de desempeño negativas
