Elice Group ha estrenado cotización en Seúl perdiendo aproximadamente un tercio de su valor. La empresa surcoreana de servicios de inteligencia artificial había recaudado 150 millones de dólares en su salida a Bolsa. La bienvenida del mercado ha sido bastante menos generosa. Revolucionar el mundo está estupendo; ahora toca explicar cuánto deja.
Según Reuters, el golpe llega en un momento de creciente desconfianza hacia las inversiones en IA, con dudas sobre el gasto, la competencia y la rentabilidad de tanta infraestructura.
Había cola para comprar. Hasta que abrió la Bolsa
La oferta de Elice recibió una demanda institucional casi 389 veces superior a las acciones disponibles. Sin embargo, sus títulos cerraron a 60.500 wones frente a los 90.500 de la colocación. Mucho entusiasmo para apuntarse a la fiesta y una sorprendente prisa por encontrar la salida.
La compañía ofrece servicios de IA en la nube y software educativo y empresarial. Planea destinar la mayor parte del dinero captado a centros de datos modulares portátiles y su infraestructura.
Y no estamos ante una empresa sin ingresos: durante el primer semestre triplicó su facturación, hasta los 34.000 millones de wones, y pasó de pérdidas a un beneficio operativo de 10.000 millones. Pero mejorar las cuentas no garantiza que los inversores acepten cualquier valoración.
La inteligencia será artificial; los intereses son reales
El precio de la oferta se fijó el 6 de octubre, antes de la reciente caída de las acciones vinculadas a la IA. El mercado que recibió a Elice ya no tenía el mismo apetito.
A las dudas sobre cuánto dinero generarán estas inversiones se suman los costes de financiación. Reuters señala que la inflación derivada de la guerra con Irán ha encarecido el endeudamiento. Los centros de datos pueden funcionar con tecnología de última generación; sus préstamos siguen funcionando con intereses.
Los inversores están examinando con más atención los contratos con clientes y los ingresos comprometidos, según Ke Yan, responsable de investigación de Shenton Research. El futuro de la humanidad empieza a necesitar documentación adjunta.
Un mal estreno que no llega solo
El tropiezo coincide con otros frenazos: Firmus, respaldada por Nvidia, archivó su salida a Bolsa; AirTrunk pospuso la de un vehículo inmobiliario en Singapur, y SB Energy retrasó una colocación de acciones en Estados Unidos.
La pregunta de fondo sigue abierta. «Nadie sabe con certeza cuánta demanda habrá de IA y es difícil estimar la demanda actual», explica a Reuters Kim Hak-joon, analista de Kiwoom Securities.
El desplome de Elice no demuestra que la IA haya dejado de ser útil ni que sus centros de datos carezcan de clientes. Sí muestra que el mercado está revisando cuánto quiere pagar por ese crecimiento y cuánta incertidumbre está dispuesto a financiar.
La IA puede transformar la economía. Pero, de momento, no ha conseguido automatizar esa incómoda parte en la que alguien pregunta cuándo recupera su dinero.
