En un artículo en The Guardian, el periodista Garrison Lovely argumenta que avergonzar a usuarios de IA fractura la oposición y beneficia a las empresas que buscan crear inteligencia artificial general (AGI).
Cita definiciones de OpenAI y declaraciones de Dario Amodei para afirmar que la industria pretende desarrollar sistemas que sustituyan trabajo humano económicamente valioso.
Lovely propone congelar el desarrollo de IA de frontera hasta alcanzar un amplio consenso público y científico y pide organizar un movimiento capaz de desafiar a la industria; menciona al grupo Irreplaceable.org, donde forma parte de la junta, y promueve una jornada de paro nacional para “Freeze AI” el 20 de octubre.
En la actualidad, la IA está en manos de multimillonarios tecnológicos no electos ni responsables ante nadie, sometidos a intensas presiones por parte de los accionistas y la administración Trump. Para tener alguna esperanza de cambiar este intolerable statu quo, necesitaremos construir un movimiento lo suficientemente poderoso como para derrotar a la industria más rica de la historia