Revista HUMANía

Deepfakes políticos: la mierda de siempre, ahora con IA

The Guardian

Leer en el medio original (se abre en una pestaña nueva)

Un enorme montón de excrementos sobre un atril de debate, con dos micrófonos y banderitas de partidos españoles dibujadas a mano sobre palillos.Imagen creada con IA

El Partido Popular ha difundido en sus redes oficiales un vídeo creado con inteligencia artificial que pone declaraciones sobre favores y corrupción en boca de personas vinculadas al PSOE. Entre ellas aparecen recreaciones de Begoña Gómez y José Luis Rodríguez Zapatero. Las voces y las imágenes son sintéticas; las declaraciones que les atribuyen tampoco son confesiones reales. Para conseguir que el adversario diga lo que uno quiere, ya ni siquiera hace falta esperar a que abra la boca.

Según The Guardian, el anuncio rozaba los dos millones de visualizaciones el viernes 23 de octubre. El aviso de que estaba generado con IA figuraba en una letra diminuta y casi transparente. Una curiosa manera de aclarar las cosas: procurar que la aclaración apenas se vea.

La sátira, la denuncia y la letra pequeña

Las alusiones del vídeo remiten a investigaciones en las que Gómez y Zapatero han negado haber cometido irregularidades. Leire Díez, cuya imagen también aparece manipulada, presentó una acción judicial contra el PP por presunta difamación y suplantación digital y pidió la retirada del anuncio, según recoge el diario.

Óscar López, ministro de Transformación Digital, advirtió del riesgo de que quienes no están familiarizados con estas herramientas confundan el montaje con la realidad. El PP defendió que se trata de un recurso satírico para señalar lo que considera hipocresía del PSOE. Borja Sémper sostuvo que el problema existiría si hubiera intención de hacer pasar a los personajes por reales.

La mayoría de los nueve expertos consultados por El País, citados por The Guardian, consideró que el etiquetado y el tono satírico permitían encuadrar el vídeo dentro de la legalidad. Es una valoración de esos juristas, no una resolución judicial. Juan Antonio Lascuraín distinguió, además, entre lo legal y lo apropiado, ejemplar o éticamente defendible. Que algo pueda hacerse no convierte automáticamente en buena idea hacerlo. La ética, por lo visto, viene como extra y no estaba incluida en el presupuesto de campaña.

José Javier Olivas, investigador de la UNED especializado en populismo, conspiraciones e IA, consideró que poner en boca de otras personas frases que no han pronunciado constituye desinformación. Su crítica apunta al método: atacar al rival mediante una versión fabricada del propio rival.

España tampoco ha inventado esto

La noticia sitúa la polémica en la campaña de las generales del 29 de noviembre y la conecta con el uso de IA en anuncios políticos de Estados Unidos. Un estudio de la Universidad Wesleyan citado por el diario identificó más de doscientos anuncios políticos generados o retocados con IA, en su inmensa mayoría vinculados a los republicanos. El mecanismo resulta familiar: emocionar, desacreditar al contrario y dejar que la comprobación llegue cuando el vídeo ya haya hecho su recorrido. La tecnología cruza fronteras; las malas costumbres llevan siglos haciéndolo.

La mirada HUMANÍA

La política española es una mierda, y en eso tampoco somos diferentes del resto del mundo. Presuntos servidores públicos, presuntamente comprometidos con la verdad, nos piden que confiemos en su presunta superioridad moral mientras el debate se convierte en un concurso de ver quién salpica más lejos. La inteligencia artificial les viene de maravilla: ya pueden fabricar al adversario diciendo lo que necesitan que diga. Lo de ponerse a trabajar para que vivamos mejor sigue pendiente. Presuntamente.

Arriba