En un blog citado por Wired, Zeke Hausfather midió tokens procesados por Claude Code y estimó un consumo diario medio de 1,2 a 5,9 kWh.
Hausfather atribuye la mayor parte del uso de tokens (3.2 millardos en ocho semanas) a que el agente «vuelve a leer» su memoria de trabajo en cada paso, de modo que solo 0,4% de los tokens son salida visible y ~96% son lecturas de caché.
Al extrapolar a un año, concluye que sus emisiones serían algo mayores que las de una secadora eléctrica anual y aproximadamente la mitad de las asociadas a conducir un coche eléctrico 11.500 millas en California.
El propio cálculo es señalado como útil pero basado en datos antiguos por el investigador Boris Gamazaychikov, cuya investigación sobre consumo energético de agentes podría publicarse próximamente y modificar estas estimaciones.
Alrededor del 96 por ciento de los tokens son lecturas de caché donde el agente relee su propio contexto en cada uno de esos 14.000 pasos