Cathedral, una startup fundada por antiguos miembros del DOGE de Elon Musk, asegura que sus agentes de IA accedieron en menos de doce horas a información interna de Anthropic: reuniones, salarios, ofertas de trabajo y mensajes de Slack.
Según recoge Futurism del Washington Post, Anthropic matiza el relato: fueron días de intentos y la entrada se produjo por software de terceros. El acceso quedó limitado a sistemas de ventas, recursos humanos e informática.
La puerta era del proveedor. Los datos tuvieron el mal gusto de ser de Anthropic.
No entraron tanto, ni tan rápido
Anthropic afirma que detectó parte de la actividad antes del aviso y cortó el acceso ese mismo día. También dice que no tiene pruebas de que nadie más explotara esas vulnerabilidades.
Cathedral presume de velocidad. Anthropic discute el cronómetro.
Mientras tanto, el episodio señala un problema bastante terrenal: puedes proteger tus modelos más avanzados y dejar información sensible al alcance de un fallo en las herramientas de oficina.
La superinteligencia, bajo vigilancia. Las nóminas, de excursión.
Recién nacida, bien relacionada
Cathedral lleva pocos meses, pero ya ha captado 160 millones de dólares, está valorada en 1.400 millones y tiene contratos con al menos tres agencias federales. Marc Andreessen se sienta en su consejo.
Una startup humilde. Solo en antigüedad.
Afirmar que has entrado en Anthropic tampoco es una mala tarjeta comercial. Unos venden seguridad; otros aportan involuntariamente la demostración.
La mirada HUMANía
La escena se cuenta sola: una empresa desarrolla IA, otra usa IA para entrar y la explicación acaba señalando a un tercero.
La tecnología corre. La responsabilidad hace transbordo.
Anthropic protege el futuro de la humanidad.
Para Recursos Humanos, abra un ticket.
