En Jackson Hole, gobernadores de bancos centrales examinaron cómo una inteligencia artificial que altera mercados y empleos podría complicar la política monetaria y aumentar riesgos financieros. El debate subrayó la urgencia de coordinación internacional, marcos regulatorios y medidas para mitigar impactos en estabilidad macroeconómica y empleo. Los participantes llamaron a evaluar escenarios adversos y a reforzar herramientas de supervisión ante tecnologías que aceleran decisiones de mercado y amplían la automatización.
«Según Brunnermeier, la IA procesa la información mucho mejor que los humanos, por lo que pronto tendrá la ventaja de saber con casi total certeza lo que harán los banqueros centrales incluso antes de que los propios responsables políticos lo sepan, y por lo tanto podrá idear estrategias comerciales y de otro tipo para eludir esas acciones y obtener beneficios, ya sea legalmente o no».
Revista HUMANía
Banqueros centrales ven un futuro distópico de IA en Jackson Hole