Anthropic, la empresa que fabrica Claude y que lleva años recordándonos lo peligrosa que puede ser la inteligencia artificial, ha anunciado que destinará el 5 % de sus acciones a un fondo de beneficio público.
Eso sí, siempre que lo aprueben los accionistas. Que una cosa es salvar a la humanidad y otra muy distinta hacerlo sin consultar a los propietarios.
Primero te sustituimos. Después hablamos de ayudas
El fondo financiaría organizaciones sin ánimo de lucro, ayudas directas a determinados colectivos y programas para trabajadores afectados por la IA.
Es decir, la empresa que desarrolla tecnología capaz de transformar millones de empleos reservará parte de su valor para ayudar a quienes sufran las consecuencias.
Primero automatizamos tu trabajo. Después, quizá, te financiamos un curso para reinventarte. Qué detalle.
Cuanto más crezcamos, más mantas repartimos
Por cada aumento del 50 % en la valoración de Anthropic, el consejo podría conceder al fondo otro 2 % de las acciones.
Cuanto más valga la empresa, más dinero podría destinarse a reparar los daños de la revolución que ella misma está impulsando.
Un sistema precioso: cuanto mayor sea el terremoto económico, más presupuesto tendremos para repartir mantas.
La política, ni tocarla. Supuestamente.
Anthropic asegura que ese dinero no se utilizará para financiar campañas políticas ni actividades de presión sobre los gobiernos.
Algo verdaderamente conmovedor en una industria que parece haber confundido el Congreso estadounidense con la sala de reuniones de su departamento comercial.
El 20 % de la humanidad, pendiente de aprobación
En total, aproximadamente el 20 % de las acciones de Anthropic quedarían vinculadas a fines públicos, contando otros compromisos existentes.
Aunque todavía faltan detalles fundamentales: quién controlará el fondo, cómo se tomarán las decisiones y qué condiciones permitirán aumentar su participación.
Y todo esto llega mientras Anthropic prepara una salida a bolsa que podría estar entre las mayores de la historia.
Porque no hay mejor momento para descubrir la responsabilidad social que cuando estás a punto de pedirle a Wall Street que te ponga precio.
La humanidad no tiene asiento en el consejo
La gran pregunta no es cuánto dinero promete repartir Anthropic, sino quién decidirá qué daños merece la pena reparar.
Porque si las empresas que construyen el futuro también deciden cómo compensarnos por sus consecuencias, igual estamos confundiendo la responsabilidad pública con la generosidad privada.
Y la humanidad, una vez más, esperando a que el consejo de administración apruebe su futuro.
