En una carta a The Guardian, Jonathan Michie recuerda el fracaso de la iniciativa Serbelloni después del recorte británico de financiación de 1973, en el contexto del informe Lighthill.
En otra carta, Callum Brown discute la pasividad humana y las ideas de Lewis Mumford. Son dos argumentos diferentes; no se les atribuye una explicación común basada en falta de regulación ni recomendaciones de auditoría y transparencia que no figuran en sus textos.
