La emergente posibilidad de alquilar potencia informática personal convierte PCs, servidores domésticos y portátiles olvidados en recursos rentables. Plataformas de mercado y software de distribución permiten recompensar a propietarios que ceden CPU/GPU para entrenar modelos o realizar inferencia. Esta tendencia reduce barreras de acceso a la computación para investigadores y startups, pero plantea retos sobre seguridad, privacidad, consumo energético y mantenimiento del hardware. Para muchos usuarios, ofrecer capacidad ociosa puede ser una fuente adicional de ingresos, siempre que evalúen riesgos y condiciones del servicio.
«Todas estas grandes empresas andan por ahí construyendo centros de datos, pero creo que ya existe suficiente capacidad de procesamiento en el mundo». Ilman Shazhaev, fundador y director ejecutivo de Far Labs , con sede en Abu Dabi.