Cuando la IA empieza a necesitar menos humanos… y más electricidad
Final de temporada. Y la sátira ya no alcanza.
Investigadores de seguridad dimiten advirtiendo que “el mundo está en peligro”.
Empresas acumulan un archivo emocional sin precedentes.
La automatización del trabajo de oficina ya tiene fecha: 18 meses.
No es ficción. Es estrategia corporativa.
Mientras tanto:
– Se despide a quien cuestiona el “Modo Adulto”.
– Se donan millones para influir en regulación.
– Se disuelve el equipo de alineación ética.
La seguridad pasa de prioridad técnica a nota de prensa.
Y llega lo realmente serio:
modelos que pueden mejorarse a sí mismos.
La IA ya no depende del ritmo humano.
Evoluciona a velocidad eléctrica.
En paralelo, surgen plataformas donde los algoritmos contratan personas por cinco dólares para tareas físicas.
La prueba de Turing se ha invertido.
Y como guinda: despliegues militares y oráculos religiosos digitales.
La IA ya no es herramienta.
Es infraestructura política, económica y cultural.
Promete eficiencia.
Amenaza empleos.
Recoge intimidad.
Optimiza poder.
Manual de supervivencia:
no delegar la conciencia en un software.
La humanidad, por ahora, sigue siendo manual.
Artículos de Referencia
https://www.wired.com/story/openai-president-greg-brockman-political-donations-trump-humanity
https://www.wired.com/story/i-tried-rentahuman-ai-agents-hired-me-to-hype-their-ai-startups
https://www.bgr.com/2097722/us-military-ai-chatbot-platform-genaimil
https://www.the-independent.com/tech/ai-catholic-magisterium-church-tech-b2919992.html
https://www.axios.com/2026/02/13/anthropic-claude-maduro-raid-pentagon